sábado, 31 de enero de 2015

La herencia astral. Por Vicente Cassanya.









LA HERENCIA ASTRALPor Vicente Cassanya.










¿Sabías que algunas de las posiciones astrales más relevantes de las cartas astrales de los padres las heredan los hijos? Seguro que te sorprendería saber qué planetas han heredado de ti o de tu pareja tus hijos o cuáles has heredado de tus padres. Quienes, además de su signo zodiacal, conocen los Ascendentes y las Lunas de los miembros de la familia, saben que hay una suerte de coincidencias entre los signos solares, las Lunas y los Ascendentes de unos y otros.








Pero la herencia astral no se limita a un juego de soles, lunas o ascendentes, sino que, de padres a hijos, se transfieren los planetas que ocupan unos lugares concretos del horóscopo. Aunque no todos los hijos heredan los mismos planetas. Que hereden uno u otro influirá sobre su temperamento en primer lugar, sobre sus inclinaciones o habilidades profesionales, después, y sobre su descendencia finalmente, condicionando su futuro.
Quienes tenemos varios hijos sabemos que no todos son iguales, ni mucho menos, aunque intentemos darles la misma educación, etc. Esto es algo que explica muy bien el asombroso fenómeno de la herencia astral, una de las más notables investigaciones astrológicas del siglo XX –llevada a cabo por el psicólogo francés Michel Gauquelin.

Dichosa serendipidad

Mucho antes de graduarse en psicología por la Universidad de la Sorbona, en París, Michel Gauquelin sentía atracción por el mundo de la Astrología. Su padre era dentista, pero con una gran afición a la Astrología. Y el joven Gauquelin empezó a leer aquellos libros que su padre tenía en las estanterías. Sin embargo, veía con ojos críticos las aseveraciones de la mayor parte de los astrólogos, porque –según él- solían basarse en creencias con poco fundamento. El creía que una gran parte de la astrología era una falacia, y decidió aplicar el método científico para despejar dudas.
Las estadísticas ya habían sido utilizadas antes en el mundo astrológico, especialmente por parte de dos astrólogos: el francés Choisnard y el austriaco Kraft, que trabajó al servicio de Hitler. Sin embargo, la falta de rigor en sus trabajos y los pequeños muestreos sobre los que se elaboraron dejaban sus conclusiones como meras anécdotas.
Gauquelin emprendió, por primera vez en la historia, un trabajo estadístico descomunal sobre Astrología, tanto por el enorme muestreo como por el rigor matemático con el que fue realizado. Sin embargo, se encontró con una extraña sorpresa, según confesó él mismo (Los relojes cósmicos, Michel Gauquelin, Plaza y Janés. Barcelona, 1970):
“Hacia 1950, estaba preparando mi estudio crítico de la astrología tradicional cuando, muy contra mi voluntad, me encontré frente a un resultado de lo más extraño. En uno de mis datos, que consistía en la fecha de nacimiento de 576 miembros de la Academia Francesa de Medicina, la frecuencia de la posición de ciertos planetas era completamente inusitada”.
Gauquelin tropezó con la serendipidad, eso que muchas veces les pasa a los investigadores: buscando algo, encuentran otra cosa. Y no podía creer lo que estaba viendo, así que decidió ir un paso más allá.
“Este fenómeno inexplicable me preocupaba; decidí no profundizar demasiado en él, sino repetir la investigación y ver si tan extraña relación se repetía. Reuní, pues, una nueva selección de 508 médicos eminentes. …
Al final del segundo estudio, me encontré ante las mismas conclusiones: igual que el primer grupo, éste con terca insistencia, acusaba el hecho de que las fechas de nacimiento de los médicos famosos se arracimaban en torno a la salida o culminación de Marte y Saturno. Aparecía, pues, una correlación innegable entre la salida y culminación de estos planetas al nacer el niño y su éxito futuro como médico”.
El significado estadístico era importante: solo había una posibilidad entre varios millones de que estos resultados se deberían al azar. Con estos trabajos publicó, en 1955, su primer libro titulado L'Influence des Astres.
Estos sorprendentes hallazgos y las objeciones de los científicos, como luego veremos, le animaron a continuar. Durante los tres años siguientes, con ayuda de su esposa Françoise Schneider, siguió recopilando datos hasta reunir 25.000 cartas astrales, de varios países (Italia, Alemania, Bélgica y Países Bajos) y distintas profesiones. Los resultados estadísticos fueron abrumadores y se publicaron en 1960 en Les Hommes et les Astres. Este estudio le abrió nuevos horizontes: descubrió que, además de Marte y Saturno, otros planetas también señalaban el éxito en otras profesiones y, además, determinaban el temperamento. Muestra maravillosa de estas investigaciones, sobre las que más tarde profundizaría, es su excelente libro en castellano La Cosmopsicología, Ediciones Mensajero. Bilbao, 1978.

La herencia astral

Inquietantes preguntas se desprendían de los trabajos de Gauquelin. Una de ellas era: ¿por qué nacemos en un momento dado y no en otro?
La respuesta parece hallarse en que -además de la naturaleza, los animales y las plantas- también los humanos respondemos a una especie de reloj biológico que podría estar en función de la herencia genética manifestada a través de la herencia astral.
Michel Gauquelin escribió en L’hérédité planètaire (Planéte, 1966):
"Para demostrar la existencia de la herencia planetaria hay que probar estadísticamente que existen semejanzas entre la posición de los planetas al nacer los padres y al nacer los hijos.
Estudié durante más de cinco años las partidas de nacimiento de varios distritos de la región de París y reuní datos sobre más de treinta mil padres y sus hijos. Cuando los datos fueron sometidos a análisis estadístico, la magnitud de la semejanza hereditaria era tal que no podía ser atribuida al azar.
Para ser exactos diré que sólo había una posibilidad entre medio millón de casos de que los resultados fueran casuales".
Los Gauquelin demostraron en este libro sobre la herencia planetaria, escrito en 1962, pero publicado en 1966, que había correlaciones entre los planetas predominantes en padres e hijos, en particular con la Luna, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. No obtuvo resultados con los otros planetas. Sin embargo, esta tendencia hereditaria se rompía cuando el nacimiento era por cesárea o provocado. Y añadía otras observaciones fascinantes, como al afirmar que si un niño nace en un día que haya perturbaciones geomagnéticas, el número de semejanzas hereditarias es el doble de grande que en días normales, lo que permite pensar que el campo solar tiene mucho que ver en estas influencias planetarias.

Esto es una parte del artículo de ocho páginas publicado en la revista Tu Suerte nº 219, del mes de septiembre de 2013.

 http://www.cassanya.com/articulos_ampliar.php?idArticulo=501





La Revolución solar. Por Pablo Lendero.










En la vida estamos influidos por  ciclos, cada planeta tiene su ciclo, el Sol como el resto de los planetas también tiene su ciclo.
El ciclo astrológico más importante es cuando el Sol da una vuelta completa, lo que llamamos la Revolución Solar, que es cuando el Sol llega la misma posición exacta que en la posición de la Carta Natal.
Si la carta natal es una foto del cielo al momento del nacimiento; la Revolución Solar es una foto del cielo el día que está cumpliendo años: la revolución dura un año, si la persona cumple en Junio la revolución solar abarca por ejemplo  de Junio 2012  a Junio de 2013.
En la Revolución Solar se ven las tendencias del año.  Las posiciones planetarias en cada casa nos indica cual va a ser la tendencia durante el año en ese sector de nuestra carta, así como también la forma como la persona se va a sentir durante  este ciclo anual.
El Sol es el planeta más significativo de la Revolución Solar. Su posición por casa va a resaltar en que área de la vida se vuelca mayor actividad, atención y se manifiesta mayor atención, o lo que podríamos llamar la fuerza motivante durante el año. Si el Sol es el héroe que llevamos adentro, cada año ese héroe se encuentra dentro de un escenario o marco de  acción diferente (la casa anual) donde va a ir viviendo diferentes experiencias necesarias para su evolución. La Casa donde esté el Sol , es una esfera de la vida donde nos sentimos genuinos, donde sentimos necesidad de libertad, impulso hacia el reconocimiento, donde buscamos diferenciarnos o ser únicos. Las experiencias de esa casa nos dan un sentimiento de  seguridad y potencia, de sentirnos plenos sin necesidad de confirmación o apoyo de otros, sentimos el "ser uno mismo", nos expresamos creativamente, sentimos que  aumenta nuestra vitalidad.
Que es lo que podemos analizar a través de La Revolución Solar: las condiciones generales externas del año, las oportunidades y los problemas que podrían presentársele en diferentes áreas. También se analizan las doce casas astrológicas, tratando de señalar específicamente en qué área de su vida se manifestarán las diferentes influencias, que estarán actuando durante el año ; haciendo hincapié en sus probables reacciones y cambios internos, como parte del crecimiento personal. También se analiza la superposición de casas anuales con las natales, las conjunciones planetarias y la ubicación de los astros en las casas.
Finalmente, otro nivel de análisis  nos mostrara las conjunciones planetarias entre los astros de la revolución solar y los de su carta natal, en caso de que las primeras se den. Dichas conjunciones completan o acentúan el cuadro de las  reacciones frente a determinadas situaciones cotidianas durante el año.
El proceso evolutivo, no es lineal ya que la vida avanza en espiral. Si lo entendemos como lineal nos dificultará el aprendizaje. Antes de ser capaces de integrar una nueva experiencia, necesitamos determinado periodo para replegarnos en nosotros mismos. Las crisis evolutivas suelen general conflictos de relación y sufrimiento interior, por eso son percibidas como algo negativo. Cuando en realidad son necesarias, positivas y constructivas, si no ponemos en crisis el proceso anterior nunca daremos el paso siguiente.
Necesitamos mapas de ruta que nos permitan recuperar esa visión integral, para re-ligarnos al todo y que sirvan de apoyo al viaje hacia nuestro centro, la astrología nos ofrece estas herramienta, para el encuentro con la Consciencia de Unidad y para el rescate de todas las dimensiones personales con las que interactuamos.
Poder hacer conciente, estos proceso utilizando como herramienta la Revolución Solar, o el estudio y análisis de tránsitos en la Carta Natal, nos da la posibilidad aun ante la dificultad poder, dimensionar el alcance de los escenarios a los que no debemos enfrentar como para de nuestro crecimiento y evolución personal.
 
 
 
 
 
 

viernes, 30 de enero de 2015

Direcciones Ecuatoriales y Ascensionales con DiArmoni.







Direcciones Ecuatoriales y Ascensionales con DiArmoni

 

 

Las Direcciones que comúnmente utilizan los astrólogos son zodiacales; es decir: se producen a lo largo de la secuencia de signos zodiacal al tomarse la eclíptica como referencia. Sin embargo, como muy bien explica el artículo de Néstor Echarte que se recomendaba en la entrada anterior: otros sistemas de coordenadas también son perfectamente válidos. 

Diarmoni calcula direcciones "zodiacales" presuponiendo que se van a introducir los datos en ese sistema con el formato "signo-grado-minuto-segundo" o en longitud eclíptica absoluta (de 0º a 360º). Pero nada nos impide poner las posiciones de los planetas en coordenadas ecuatoriales o ascensionales para obtener sus respectivas Direcciones.

Veamos unos ejemplos de cómo hacer esto. 

Con el programa Astrolog32 vamos al menú \Settigns\Calculation Settings (Alt+S) y seleccionamos "Equatorial positions". Y ya tenemos las posiciones en Ascensión Recta tomadas sobre el Ecuador Celeste como referencia. Pulsamos (Alt+b) para obtener una precisión en segundos. Y en "Chart Settings" (Alt+C) elegimos "Longitude: 360 decimal" para formatearlo a longitud absoluta. Luego copiamos el txt (Ctrl+%), pegamos en un bloc de notas y de ahí a DiArmoni.

Con Zet vamos al menú "Tables" y elegimos "Astronomical Data". La columna R.A. (Ascensión Recta) debe estar activada porque es la que nos interesa (clic derecho "Columns"). Seleccionamos "Decimal format" haciendo clic derecho. Y salvamos el txt "Save as" (clic derecho) para de ahí copiarlo en DiArmoni.

Cualquiera de estos dos programas, u otros, nos deben ofrecer resultados idénticos para las posiciones ecuatoriales (Ascensión Recta o Ascensión Derecha). Y al introducirlos tal cual en DiArmoni obtendremos las correspondientes Direcciones para este sistema, que van a diferir respecto a las zodiacales porque los arcos de separación en grados entre unos puntos y otros varían, y estas variaciones se traducen en una diferencia cuando se deducen las fechas y edad de acuerdo a la clave elegida.

Si lo que queremos es realizar Direcciones Ascensionales, por lo pronto, se me ocurren dos opciones utilizando software freeware. Una sería con el célebre programa Kepler de Miguel García: sólo tenemos que ir al menú "Opciones" y activar "Zodiaco Ascensional" y de ahí copiar las posiciones de la columna de la derecha. Otra posibilidad sería con Riyal, en el menú "Tables\Speculum" vamos hasta columna OA/OD que tiene los datos de Ascensión Oblicua que nos interesan: seleccionamos y copiamos. Una vez metidos estos datos en DiArmoni: se calcularán las progresiones correspondientes al sistema ascensional.

¿Cuándo utilizar uno u otro sistema? Podemos partir de la siguiente base hipotética orientadora: para buscar cambios o crisis referidas a la misma energía arquetípica potencial y su expresión, desde un fondo interno o subjetivo en el plano psicológico, usaremos preferiblemente el sistema zodiacal-eclíptico; y para centrarnos en temas más mundanos (referidos a las "casas"), hechos concretos objetivos en el plano físico, circunstancias del ambiente circundante o "externas", podemos experimentar con las Direcciones Ecuatoriales o Ascensionales.
 
 
 
 
 
 
 

El significado psicológico de la casa XII. Por Roberto Gutiérrez








 

El significado Psicologico de la casa XII

 


En su nivel más profundo, la Casa XII representa el anhelo de disolución que vive en todos nosotros, las ansias de regresar a las aguas indiferenciadas de la matriz, al estado de unidad originaria. Freud, Jung, Piaget, Klein y muchos otros psicólogos coinciden en que la estructura inicial de la conciencia del niño es previa a la división sujeto/objeto, y que ignora las limitaciones, el espacio y el tiempo. De esta forma, en algún nivel profundo, cada individuo intuye que su naturaleza más íntima es ilimitada, infinita y eterna. El redescubrimiento de esta integridad es nuestro mayor deseo y nuestra mayor necesidad. Por un lado, este deseo puede interpretarse como una regresión que lleva de vuelta al estado prenatal, pero en términos espirituales, esta misma urgencia se traduce en una avidez mística de unión con nuestra fuente, y en la experiencia directa de ser parte de algo mayor que nosotros, como una especie de nostalgia divina. No obstante, el ego ha librado una dura batalla desde la Casa I por forjarse una identidad clara y definida hasta llegar a la Casa XII, lo que hace que también se cuestione si realmente quiere renunciar a ella.
La Casa XII está asociada a Piscis y Neptuno. En el símbolo de Piscis, dos peces nadan en direcciones opuestas. Los seres humanos nos vemos enfrentados con un dilema fundamental, con dos tendencias opuestas. Cada persona quiere perder su sensación de aislamiento y trascender su apartamiento individual; y sin embargo, a cada una le aterra la desintegración, y contempla con temor la pérdida del sí mismo. Esta doble ligadura existencia (anhelar la totalidad y, sin embargo, resistírsele a ella) es el principal dilema de la Casa XII.
Por ser tan aterradora la disolución de la identidad del yo, la gente busca gratificaciones sustitutas. Una de ellas es el sexo y el amor: si me aman o me incluyen, puedo trascender mi aislamiento. Otro recurso para recuperar el perdido sentimiento de omnipotencia y omniprescencia recurre a la posesión del poder y el prestigio: si puedo extender mi esfera de influencia cada vez a más cosas, entonces el resto de la vida estará conectado conmigo. La inmersión en el alcohol o las drogas es una manera más de derribar fronteras y de flexibilizar rigideces. Los deseos de suicidio, y otras formas diversas de comportamiento autodestructivo, enmascaran el ansia de regresar al estado de mayor bienaventuranza propio de un ser no diferenciado. La meditación, la plegaria y la devoción a Dios son también otras formas de buscar la trascendencia. Todo esto es cuestón de la Casa XII.
La Casa XII absorbe, devora, desestructura o engrandece desmesuradamente la identidad individual. Una fuerte acentuación en esta casa puede ser indicio de personas que tienen grandes dificultades para formarse una identidad claramente definida. Otras con las misma característica desfiguran si identidad personal en forma totalmente desproporcionada. En vez de intentar una reconexión con Dios, la persona procura representar el papel de Dios, es decir, caer en una forma de autoengrandecimiento que se relaciona con lo que Abraham Maslow llamaba una desorientación superior.
Es frecuente que la desorientación de la Casa XII respecto de quiénes somos vaya acompañada de una carencia de toda carencia de dirección concreta en la vida. Tan pronto como el individuo siente que ha capturado algo sobre lo cual puede apoyar su sentimiento de un yo, ese algo se le escapa o desaparece misteriosamente. La capacidad de sacar adelante sus propios objetivos personales se disuleve, sin saber cómo, bajo la influencia de un poder mucho mayor sonre el cual se tiene un control muy escaso.
Por otro lado, el oscurecimiento de las fronteras entre el sí mismo y los otros puede conferir también un grado mayor de empatía y de compasión. Algunas personas que tienen una configuración fuerte en la Casa XII buscarán cualquier medio de escaparse del mundo o de apartarse totalmente de él. Otras, que sienten como propio el dolor de afuera, se esforzarán naturalmente por aliviarlo de alguna manera. En grados diversos, la Casa XII describe a la personalidad que ayuda, repara o rescata; al mártir o salvador que toma sobre sí las necesidades y las causas de los otros.
Sin enbargo, por más que con frecuencia el sacrificio, palabra clave de esta Casa, y el sufrimiento sirvan para ablandar el ego y para dar origen a un grado mayor de empatía y de conciencia espiritual, es muy fácil que el valor del dolor y la naturaleza del sacrificio se deformen, convirtiéndose en Tengo que sufrir para encontrar a Dios, o en Se ha de renunciar a cualquier cosa que pueda constituir una satisfacción personal. Tal vez, en realidad, no sean las mismas cosas lo que se ha de sacrificar, sino más bien el apego que sentimos por ellas.
Tradicionalmente, la Casa XII, junto con las otras casas de Agua, la VIII y la IV, revela pautas, impulsos, urgencias y compulsiones que actúan desde debajo del nivel de percepción consciente y, sin embargo, influyen significativamente sobre nuestras opciones, actitudes y orientación en la vida.
En algunos casos, los planetas y signos de la Casa XII pueden estar relacionados con lo que los psicólogos llaman efecto umbilical. De este modo, las vivencias de la madre durante la fecundación se transmiten al feto. Plutón en esta casa puede indicar que la madre haya soportado una época traumática durante el embarazo. El niño nace entonces con la sensación de que la vida es peligrosa y con una aprensión opresiva de que hay algo al acecho. En algunos casos, Plutón en Casa XII habla de una muerte temprana de la madre, algunas veces nada más nacer el niño.
Para muchos, la Casa XII es la casa del karma. De este modo, esta casa nos muestra lo que traemos del pasado, y que actuará en esta vida, ya sea en la columna de débito o en la de crédito de nuestra cuenta.
Los emplazamientos en la Casa XII puedne indicar viejos puntos de fricción y energías que no hemos sabido usar en vidas anteriores, y que en esta todavía necesitamos aprender a manejar con prudencia. Sin enbargo, esta casa pued eencerrar también cualidades que en esta vida nos servirán con ventaja como resultado del trabajo realizado sobre ellas en el pasado. Esta casa puede ser tanto la de la propia salvación como de la propia perdición. Marte o Aries en esta casa podría indicae que el egoísmo, la impulsividad o la temeridad hayan sido un problema en el pasado, y una continuación de semejante comportamiento podría ser causa de una caída en la vida presente. Pero una Casa XII con Marte bien aspectado sugiere que las cualidades positivas de Marte, tales como el coraje, la fuerza la sinceridad, ya han sido aprendidas y apoyarán al nativo en momentos difíciles, pasando a primer plano precisamente cuando sean más necesarias. Cuando los aspectos de los emplazamientos en esta casa son mixtos, el efecto de ese planeta o esa energía está de alguna manera en la balanza, como si nos viéramos sometidos a una prueba de cómo manejamos ese principio. La prudencia garantizará mejores resultados que la temeridad,cuyas consecuencias pueden ser muy graves.
La Casa XII representa también el inconsciente colectivo y el caudal inmenso de imágenes que alberga la humanidad. Por ello, esta casa da tantos artistas y escritores, sobre todo los visionarios, lo que tienen una especie de conexión directa con algo superior. Es también por ello que muchas personas con fuerte acentuación de Casa XII sean mediadores y transmisores de imágenes místicas y espirituales.
Es como si las energías de la Casa XII no estuvieran destinadas a ser usadas con fines exclusivamente personales. Es probable que Marte en esta casa asuma el papel de ser quien libra una batalla o defiende una causa en nombre de otras personas. En este sentido, es como si cediéramos nuestro Marte, o se lo ofrendásemos a otros. Mercurio en Casa XII puede enunciar lo que otra gente piensa o puede convertirse en portavoz de sus ideas.
Hay personas que, por mediación de los emplazamientos en la Casa XII, llevan lo que podríamos llamar una vida simbólica, es decir, que los problemas de su vida individual reflejan las tendencias o los dilemas existentes en la atmósfera colectiva. Gandhi tenía al Sol en Libra en la Casa XII, por ejemplo, y fue la encarnación viviente del principio libriano de la coexistencia pacífica. Hitler tenía a Urano en esta casa, lo que hizo que se abriera a energías e ideologías que en aquel momento estaban en el aire. A veces, Urano en Cáncer en Casa XII puede indicar a alguien nacido en un lugar donde se le discrimine, y convertirse en icono de lucha para la inserción de otras personas como él.
Esta casa es también la de los enemigos secretos y de las actividades entre bastidores. De alguna forma es como si las personas conspiraran o tramaran algo en contra de nosotros. No obstante, es muy probable que tenga que ver con fuerzas o debilidades que se ocultan en nosotros mismos y que sabotean la realización de nuestras metas y objetivos conscientes. Estas fuerzas o debilidades pueden ser impulsos inconscientes que nos desvían del logro de nuestros objetivos. Un hombre con la Luna y Venus en Casa VII puede hablar de una gran urgencia de relación íntima con otra persona, pero si además tiene a Urano en Casa XII, el hecho nos lleva apensar que, inconscientemente, puede haber un deseo tan intenso de libertad e independencia que lo lleve a sabotear, sin darse cuenta, cualquier intento de establecer vínculos que lo limiten. Puede suceder que este nativo se sienta atraído habitualmente por mujeres que, por no ser libres, no pueden casarse, o que por alguna razón no están dispuestas a responder favorablememte a sus propuestas. De esta manera, la compulsión inconsciente a mantener la independencia (Urano en Casa XII) puede triunfar sobre las necesidades más conscientes.
La Casa XII tiene relación también con los hospitales y las prisiones, es decir, lugares donde se aparta a ciertas personas de la sociedad. Es posible que quienes tengan emplazamientos difíciles en esta casa se desmoronen bajo la presión de la vida, o que caigan presas del poder de complejos inconscientes que, al emerger a la superficie, los pongan ante la necesidad de ser atendidos y contenidos. A otros se los confina porque se los considera peligrosos para el bienestar de la sociedad. Es probable que la hospitalización o un periodo de reclusión y apartamiento de la vida, sea necesaria para restablecer el equilibrio físico y psicológico, con lo que la persona vuelve a estar entera. Las experiencias en orfanatos, hospicios y hogares para disminuidos también aparecen por mediación de la Casa XII.
Mucha gente con esta casa fuertemente acentuada trabaja en instituciones de este tipo, así como en museos o bibliotecas o instituciones eclesiásticas.
Esta casa puede hablar de la profesión. Así, Marte puede hablar de deportistas, Saturno de médicos y científicos, la Luna de escritores y Júpiter de actores. Los planetas que se encuentran en la Casa XII ( y en la IX, VI y III) determinan significativamente el carácter y la profesión del nativo. Pero en la Casa XII, estas profesiones están siempre al servicio del colectivo antes que de los propios intereses.
Puede ser también que un individuo tenga la vivencia de un planeta emplazado en esta casa como la clave de o la senda a la grandeza y la trascendencia de sí mismo. Cada uno puede creer em este sentido que las puertas del cielo se le abrirán si se destaca en el principio, sea cual fuere, que tenga en la Casa XII.
En definitiva, esta casa exige que, sin perder completamente nuestra propia identidad personal ni el sentimiento de nuestra peculiar individualidad, todos necesitamos experimentar y reconocer esa parte o aspecto de nosotros que es universal e ilimitado, y debemos reconocerlo y establecer contacto con él. En última instancia, de lo que se trata es de nadar en las aguas de la Casa XII, sin ahogarnos en ellas.




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jueves, 29 de enero de 2015

Astrología , una mirada perspectivista. Por Alexey Dodsworth











Astrologia: una mirada perspectivista

Por Alexey Dodsworth



La teoría astrológica

La teoría astrológica no se basa necesariamente en un mecanicismo causalista (una cosa causa otra, o sea: X pasa por la casa Y y produce un efecto Z), pero sí en la teoría de la sincronicidad, teorizada por el médico y creador de la psicología analítica, Carl Gustav Jung como una forma de explicar la conexión entre dos eventos aparentemente "desligados" a partir de un punto de vista mecánico, pero relacionados en significado.

El pensamiento astrológico puede ser encarado como holográfico, y no mecanicista: el universo es visto como un gran holograma, y todas las cosas están interrelacionadas. Todo es parte de todo y, siendo así, bajo esta perspectiva, un planeta no "causa" algo. Sería como la manecilla de un reloj. El reloj no "hace ser" las diez de la noche, él indica que son las diez de la noche. Si yo destruyo el reloj, ¿dejan de ser las diez de la noche? Claro que no. Las horas son independientes de las manecillas que las apuntan. Del mismo modo, si elimináramos las señales de una ruta, la ruta no deja de existir.

Los escépticos, críticos y detractores de la astrología acostumbran fundamentarse en la idea de "influencia planetaria", defendida por muchos astrólogos, para atacar a la astrología. Parten de la pregunta fatal: "qué tipo de influencia es ésta?" La respuesta de los astrólogos no resulta ser muy feliz: acostumbran decir que se trata de una "energía aún no descubierta por el hombre".

¿La astrología puede ser considerada una ciencia? Depende de lo que consideremos "ciencia" - término que parece haber sido usurpado por el ramo específico de las ciencias exactas, en los últimos cien años. Lo que los críticos científicos exactos parecen olvidar es que existen las ciencias humanas, y que cuanto más humana es una ciencia, menos exacta ella se torna. La psicología y el psiconálisis, no menos ciencias a pesar de no ser exactas, versan sobre contenidos psíquicos y simbólicos que no pueden ser analizados a partir de instrumentos mecánicos de medición. Defino y defiendo la astrología como uma ciencia humana.

Las ciencias exactas y humanas son diferentes formas de aproximación a la realidad. Cada una de estas áreas a su modo nos permite una mirada, una comprensión de la realidad que nos rodea. El problema surge cuando cada cual resuelve "extrapolar" sus límites e intenta universalizar una perspectiva. La encrucijada en que la astrología se encuentra, mal vista por el medio académico moderno, se debe en gran parte por la base filosófica que nos mueve: el pensamiento mítico siendo relegado a un plano secundario, substituido casi totalmente por el pensamiento racional.

Como nos recuerda el psicólogo analítico Luigi Zoja, la diferencia entre el pensamiento mítico y el pensamiento racional consiste en el hecho de que el pensamiento mítico (en el cual la astrología se inserta) se ocupa de los sentidos posibles de una experiencia, de los significados internos, mientras que el pensamiento racional se preocupa por las supuestas "causas" de todas las manifestaciones perceptibles por los sentidos humanos.

No niego, en absoluto, la importancia del pensamento racional en nuestro mundo. Gracias a la perspectiva exacta de la ciencia tuvimos asombrosos avances en medicina, en química, en física. Nuestro mundo se tornó, gracias a las ciencias exactas, un lugar que sería llamado "mágico" por un campesino medieval. Pero eso no significa que seamos mejores como humanidad. Con juguetes más sofisticados, si. Basta un mero vistazo a nuestro alrededor para que cualquier persona, por más escéptica que sea, concuerde que diversas consideraciones psicológicas están más que en falta. De ahí la importancia de valorizar las ciencias humanas, que, con su abordaje subjetivo, confiere alma a la realidad objetiva. Y la astrología está inserta en este contexto humano de la ciencia.

Las ciencias exactas, al intentar universalizar su "modo de ver", incurren en el error de apegarse al pensamiento mecanicista y causalista (todo tiene un origen mecánico y todos los efectos tienen una causa). Lo que no encaja en este modelo de pensamiento es descartado. Y los astrólogos, bajo diversos aspectos, colaboran en su propio detrimento, al defender un pensamiento mecanicista para un saber fundamentalmente simbólico. Y lo simbólico no es sinónimo de "anti-científico", de hecho porque la teoria de la sincronicidad, base fundamental del pensamiento astrológico ("lo que está arriba es como lo que está abajo"), es perfectamente explicado por la física cuántica.

Irónicamente, quienes primero percibieron que la mecánica cuántica daba una base epistemológica justa para comprender las técnicas llamadas "místicas", tales como el I Ching y la propia astrología, no fue un esotérico ansioso por aceptación académica, ni un astrólogo ansioso por aprobación social. Fueron un médico psiquiatra llamado Carl Jung y un físico austríaco, Wolfgang Pauli.

Durante más de veinte años, el médico psiquiatra y el físico austríaco desarrollaron un modelo teórico para explicar las relaciones acausales entre eventos físicos y psíquicos, y a este modelo teórico Jung dio el nombre de "sincronicidad" y lo relacionó con la indeterminación cuántica.

Los escépticos suelen criticar la astrología apelando recurrentemente al argumento de que la gravedad ejercida por cuerpos distantes, como Plutón, por ejemplo, es ínfima. Este argumento - desgastado, de tan usado - es constante en casi todas las publicaciones y ataques de los escépticos contra la astrología. Pero aún quien trabaja con la teoria de la "influencia" jamás dice que esta influencia tiene que ver con "fuerza gravitacional". Los "influencialistas" dicen que se trata de uma "energía no descubierta por la ciencia". Particularmente no voy por este razonamiento, aún así es preciso reconocer que los "influencialistas" no hablan de "gravedad".


La cuestión estadística


Muchos astrólogos, pretendiendo defender la astrología, se apoyan en el trabajo del investigador francés Michel de Gauquelin. Gauquelin efectuó una investigación a partir de 25.000 mapas de nacimientos, agrupando jefes militares con destacada habilidad en su área, exímios filósofos, campeones deportivos, actores, escritores, entre tantas otras actividades. A partir de esta pesquisa estadística, inicialmente objetivando negar los fundamentos astrológicos (siedo contratado para esta finalidad por el observatorio de París), un sorprendido Gauquelin se encontró con una incidencia especialmente alta de posicionamentos planetarios que se repetían en una proporción que iba mucho más allá de la mera casualidad. Identificó, por ejemplo, que una tasa notable de militares tenía al planeta Marte en el Ascendente al momento del nacimiento, o al mismo planeta angular al Mediocielo.

Gauquelin avanzó con las pesquisas, investigando entonces el tema de la "herencia astral". Partiendo de un conjunto de 30.000 comparaciones de temas, el investigador afirmó que los bebés solían nacer en el momento de la ascención o culminación del mismo planeta que nacía o culminaba cuando nacieron sus padres, y esa tendencia era aún más acentuada cuando el planeta estaba presente tanto en el nacimiento del padre como de la madre. Tales pesquisas fueron convaliadas por el comité científico de Bélgica y consideradas totalmente válidas.

Algunas cuestiones, igualmente, deben ser tenidas en consideración: el medio astrológico brasileño peca en validar las pesquisas de Gauquelin sin repetirlas, y termina pecando por deshonestidad intelectual involuntaria, pero no por eso menos peligrosa. Quien repite las pesquisas llega a conclusiones diferentes de aquellas alcanzadas por Gauquelin, lo que nos lleva a pensar: ¿estaba Gauquelin secretamente comprometido con un deseo de comprobar la funcionalidad de la astrología, de modo que "forzó" los resultados? La experiencia demuestra que no: aunque las repeticiones de las pruebas llegaron a resultados diferentes de los alcanzados por Gauquelin, todas las pesquisas estadísticas en astrología nos remiten a resultados que están muy por encima del promedio de "pura coincidencia". El problema es que las pruebas no se "confirman", demostrando apenas resultados elevados que varían mucho de investigador e investigador.

Un ejemplo que ilustra bien el fenómeno es el de la investigación sobre homosexualidad masculina, realizada inicialmente por el astrólogo norteamericano Karl Roberts y posteriormente repetida por mi, en Brasil.

En contacto con Roberts, al final de los ‘90, me encontré con un astrólogo entusiasmado. El había levantado una estadística cubriendo dos mil mapas de hombres que se definian como "homosexuales", y a partir de esta estadística percibió una incidencia de más de 75% de mapas con aspectos angulares entre los planetas Venus y Urano, a saber: cuadratura (90° de distancia angular entre los dos planetas), oposición (180° de distancia angular) y conjunción (10° máximos de distancia angular). Tales "aspectos" se repitem unas cuatro veces al año, y duran algunos días. Convengamos, 75% es una tasa muy alta para ser "mera coincidencia".


Repitiendo la experiencia en Brasil


Como considero que un mínimo de espíritu escéptico es esencial para la investigación astrológica, resolví repetir la experiencia con la misma muestra cuantitativa: dos mil mapas de hombres homosexuales. Vale destacar que, en esta época, yo consideraba interesante "probar" la astrología dentro del molde de las llamadas "ciencias exactas", pues creía que tal "encaje" sería posible y válido para nosotros los astrólogos.

Habiendo repetido la experiencia (con dos mil mapas seleccionados al azar, pero siempre de hombres llamados "homosexuales"), no quedé muy sorprendido al no encontrar una incidencia anormal de aspectos Venus-Urano. La tasa por mi encontrada se limitó al 25%, que puede ser clasificada como "mero azar". Todavia, me encontré con un porcentaje notablemente grande (iguales 75%) de aspectos angulares entre Venus y Saturno del mismo orden: cuadraturas, oposiciones o conjunciones.

La primera cuestión que viene a la mente del lego o del escéptico es: ¿quien está equivocado? ¿Quien está en lo cierto? Las respuestas, pienso yo, demandan un poco más de cuidado: primeramente, vayamos a Sigmund Freud, que en su vasta obra deja claro que hablar de "la homosexualidad" es un sinsentido, ya que dos sujetos homosexuales son tan diferentes entre si como dos sujetos heterosexuales. La única cosa en común entre dos hombres homosexuales muchas veces no pasa del "objeto de placer" (otro hombre), y asimismo se puede afirmar que ellos no apreciarán el mismo objeto por los mismos motivos, ni tampoco de la misma manera. Freud demostró en sus investigaciones que no había un "patrón de carácter" distintivo, ni nada que explique universalmente la homosexualidad masculina: hay homosexuales con excelentes relaciones con sus padres, otros con relaciones conflictivas, hay homosexuales con identidad de género femenina, otros con identidad de género masculina. Identificar un hombre homosexual via astrología demandaria un camino opuesto: identificar a los heterosexuales. Podemos hablar, por lo tanto, de homosexualidades, tanto cuanto se puede habler de heterosexualidades.

Aunque Freud no haya estudiado astrología, como lo hizo Jung, la gran contribución al pensamiento astrológico viene - inintencionadamente - del padre del psicoanálisis: cada sujeto es único, y cada caso demanda una investigación aparte. Cualquier especie de generalización, en lo tocante al género humano, incurre en error. Y la astrología se pauta en mapas astrológicos, y no en signos solares o ascendentes. Cada mapa astrológico es una constelación única, y esta constelación es un conjunto de significantes que puede asumir los más diversos significados. Los significados no vienen "hechos", "filtrados" o "automáticos", sino que son construidos por el sujeto. Y en este proceso de construcción de significados los resultados observables, comportamentales y que se configuran en forma de "destino" son múltiples y dependen de una serie de factores: ambiente, educación, cultura.

Suponer que la astrología trata de nuestras "predisposiciones naturales" constituye un craso error. Nada en el ser humano es natural, espontáneo. Somos criaturas de lenguaje. Sin lenguaje no somos nada. Un bebé humano a quien nada se le enseñe, no quedará en pie espontáneamente, ni se pondrá a hablar. De este modo, hablar de "resultados exactos" no es algo que se pueda esperar de una práctica que lidia con sujetos en sus variaciones culturales. Esto queda aún mejor demostrado cuando nosotros reportamos nuevamente la investigación de los homosexuales.

Por más que Karl Roberts haya escogido "al azar" sus dos mil homosexuales en la pesquisa, estos hombres vinieron de un contexto cultural específico, de una época específica, a saber: final del siglo XX en California. El obtuvo un "tipo" específico de homosexual, diferente del "tipo" que yo obtuve explorando una realidad brasileña. Cuando nosotros identificamos al sujeto Venus-Urano como "contestatario, sintiendo placer al chocar con el medio circundante" (y tales cualidades obviamente no se limitan a un sujeto de elección homosexual), en cuanto al tipo brasileño homosexual con Venus-Saturno, que es descripto como "con sentimiento de culpa por su propio placer, afectivamente reprimido y dado a confundir amor com sufrimento" (y tenemos, obviamente, muchos heterosexuales con tales características). Como vemos, ambas investigaciones revelaron una realidad homosexual, pero no "la realidad completa", porque no cabe a la astrología establecer verdades únicas y exógenas al sujeto.


La revisión epistemológica


Conforme nos cita A. C. Grayling, de Oxford (traducción del filósofo Paulo Ghiraldelli Gr.):

La epistemologia, también llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía interesada en la investigación de la naturaleza, fuentes y validez del conocimiento. Entre las cuestiones principales que ella intenta responder están las seguientes. ¿Que es el conocimiento? ¿Como lo alcanzamos? ¿Podemos conseguir medios para defenderlo contra el desafío escéptico? Esas cuestiones son, implícitamente, tan viejas como la filosofia, de hecho su primer tratamiento explícito ha sido encontrado en Platón (427-347 AC), en particular en el Theaetetus. Pero primordialmente en la era moderna, a partir del siglo XVII en adelante - como resultado del trabajo de Descartes (1596-1650) y Locke (1632-1704) en asociación con la emergencia de la ciencia moderna - que la epistemología ha ocupado un plano central en la filosofía.

La definición dada al término "conocimento" es la de que es una creencia verdadera justificada. A primera vista tal definición se aplica al conocimento astrológico, que puede ser verificado en la propia práctica clínica. ¿Lo que se infere del sujeto de aquella determinada "constelación planetaria" es verdadero o se reconoce como falso? Siendo determinado como verdadero por el propio sujeto, es sabido que las afirmaciones parten de una justificación contenida en el tema astrológico. No viene "de la nada".

La astrología se topa, todavia, con la problemática de las cuestiones erradas - levantadas tanto por los escépticos como por los astrólogos. Si considerarmos que las posiciones planetarias son significantes, y que tales significantes poseen una "cadena deslizante de significados", no se puede esperar, por consiguiente, que un mismo significante tenga un mismo significado para todos los seres. Aunque los significados sean distintos, ellos guardarán entre si un eslabón analógico - no son "la misma cosa", pero guardan la misma carga simbólica. Hablar de una astrología en que las posiciones planetarias conducen a un y apenas un significado es lo mismo que crear una "astrología psicótica" - puesto que en la psicosis no hay interpretación, no hay metáfora, hay apenas literalidad.

La pregunta justa en astrología, entonces, no debería ser " ¿qué?" y si "¿cómo?". Si yo pregunto "¿que voy a ser?", se espera de la astrología una respuesta que nos retira totalmente de la posición de sujetos deseantes. Pasamos a ser simplemente "objetos del cielo". La respuesta esperada termina siendo: "usted será médico", o "usted será homosexual", o aún "usted será economista". Tales respuestas, evaluadas con honestidad intelectual por los propios astrólogos, incurren en diversos errores, además de transformar la astrología en simplemente una más de entre tantas "tiranas de la verdad" que ensorbecen al mundo. Dictámenes externos de la verdad, que nunca son la del sujeto. Este fue, según pienso, el error de Gauquelin: buscar "el qué", como si los hombres fuesen una especie de producto-en-serie de los cielos.

Cuando yo considero el "cómo", me veo devuelto al papel de sujeto que hace elecciones. Yo decido ser médico, ingeniero, escritor, o cualquier cosa que yo resuelva ser, y pregunto a la astrología: ¿como sería yo si fuera médico? ¿Como sería yo si fuera ingeniero? Descubrir este modo es parte del propósito del lenguaje astrológico.

Volvamos a Gauquelin y a sus descubrimientos del "efecto Marte" que, según él, sugerían "beligerancia y propensión para las artes de la guerra". Eso se puede traducir, obviamente, en un militar. Pero suponer que sólo es posible esa traducción es una psicosis astrológica. Podemos encontrar, con el mismo posicionamento, amas de casa extremadamente determinadas, decididas, firmes, agresivas. Podemos encontrar filósofos contestatarios, asertivos, guerreros. Podemos encontrar líderes de pandillas, o cualquier otra actividad en que la cualidad guerrera marciana sea aplicable.

No todo jardinero de cementerio tiene un aspecto Venus-Saturno
La astrología clásica nos habla que personas muy escorpianas son excelentes excavadores y mineros. Podemos expandir los significados y pensar en la profesora de enseñanza media que "minaba" el conocimento de sus alumnos, llevándolos a las "profundidades subterráneas" de sus mentes. Dícese también que Venus en aspecto con Saturno produce un buen jardinero de cementerio. ¿Y que hace un jardinero de cementerio? Lleva belleza a un ambiente triste. Podemos encontrar esta habilidad en incontables profesiones. Se atribuye a Aries la cualidad de pionero: pero no todo ariano descubre cosas nuevas, aunque es notable el abordaje casi siempre contestador de este tipo zodiacal cuando se encuentra muy presente en un mapa.

El problema es que los astrólogos se ponen en una posición ambigua: al mismo tiempo en que critican las ciencias exactas, parecen ansiar ser reconocidos por ellas, del mismo modo que un adolescente contesta a su padre, por más que lo que desea es su admiración. La comparación tal vez sea infeliz, una vez que la astrología es inmensamente más antigua que las ciencias exactas, tal vez sea esta la cuestión cómica que hay detrás: el padre queriendo ser aceptado por su hijo, que supuestamente "sabe más".

Si cada posicionamiento es un significante con una cadena deslizante de significados, ¿que tenemos? Múltiples manifestaciones dimensionales que irán variando de acuerdo con la educación, el ambiente, las oportunidades, la época en que la persona nació. Los significados son construidos, no vienen "hechos", "filtrados" ni son "automáticos".

Desde mi posición como astrólogo, el mapa no es el espejo del "ser" de la persona. Mi lado "estudiante de Filosofia" obligatoriamente ya me llevaria a cuestionar: ¿que es "ser"? Para mi, la astrología es el contenedor donde el alma se derrama. Este mapa no habla de "quien" soy yo, sino de la "forma" que yo asumo ¡cuando resuelvo "ser" lo que quiero que sea!

Esta respuesta ciertamente no dejará satisfechos a los escépticos radicales, cuyas ideas en relación a la astrología se limita a considerarla una forma de adivinar resultados exactos para todas las cosas, como si el saber astrológico, al basarse en la matemática, tuviese resultados "naturales", como 1+1=2. Particularmente, pienso que un gran paso será dado cuando el medio astrológico simplemente no se preocupe tanto con las críticas escépticas, que en general parten de presupuestos equivocados. Otro paso igualmente grande será dado cuando finalmente entendamos que nuestro saber es un saber humano, y que la astrología trabaja con significantes, y no con significados instantáneos. En general se habla mucho de la posible ayuda que la astrología aportaría a la psicología o al psicoanálisis. Mi posición es un poco diferente: el psicoanálisis, eso si, tiende a aportar un gran auxílio para un mejor entendimiento de la astrología. Lo que no significa "mezclar" las cosas, el lugar del analista no es exactamente el mismo lugar del astrólogo, a pesar de que ambos lugares contienen intersecciones. Ambos - astrólogo y analista - pueden ser encarados como auxiliares en el proceso de resignificación de sus "clientes". Una persona puede comprender, a partir de ahí, que su existencia tendrá el significado que ella pueda dar, y que estos significados pueden ser continuamente reconstruídos.


Sobre el escepticismo


La tentativa de refutación de los argumentos de los escépticos es algo fútil, por dos buenas razones. Los argumentos escépticos contra la astrología son más fuertes no cuando buscan probar que el astrólogo es ignorante sobre alguna cuestión (los viejos y repetidos argumentos de que nosotros, astrólogos, suponemos que la Tierra es el centro del Universo, o que creemos que la Luna es un "planeta", o que desconocemos el significado de "fuerza gravitacional", entre tantas otras ridiculeces) más, si, cuando nos piden que justifiquemos nuestros "vaticinios astrológicos". Según cita Grayling, "Un desafío para que justifiquemos algo no es una afirmación o una teoría, y no puede ser refutado; puede solamente ser aceptado o ignorado".

Grayling continúa, sugiriendo:

"Una vez que el escéptico ofrece razones por las cuales la justificación es requerida, la respuesta podría estar en la inspección de esas razones y así ver si el desafío precisa ser enfrentado. Tal cosa, ciertamente, es una buena respuesta al escepticismo. Si las razones son convincentes, la próxima buena respuesta es intentar enfrentar el desafío."

La cuestión es: ¿cual es el desafío que los escépticos nos proponen? ¿Son desafíos válidos? ¿Esos desafíos tienen que ver con el saber astrológico?

Como regla, los desafíos de los escépticos se basan en una idea equivocada que tienen acerca de la astrología. Sugieren que "adivinemos" los signos solares de algunos individuos, cuando en verdad la astrología no se basa en signos solares. Sugieren, en tests "más avanzados", que adivinemos las profesiones de las personas de acuerdo con sus cartas astrológicas. Infelizmente, muchos astrólogos caen en el error de aceptar esas propuestas, que por si mismas ya nacen equivocadas. La tentativa de "adivinar profesiones" de acuerdo con cartas astrológicas incurre en el equívoco ya apuntado en este trabajo, de suponer que el lenguaje astrológico posee significados únicos o "qués". Aún así, cuando la astrología obtiene resultados notables, el comportamiento de los escépticos-tipo es tal cual el de un fanático: tuercen sus narices y "ocultan" la publicación de los resultados favorables a la astrología. Son tan comprometidos con sus opiniones que no se permiten cambiar de idea, ni aún delante de las evidencias, sean ellas cuales fueren.

A mediados de la década del 90, fui consultado por un adolescente de 17 años con dudas acerca de la carrera que debería seguir. En esa época, aún persuadido por la perspectiva mecanicista de la astrología en que los significantes indican significados únicos, miré su mapa y vislumbré un gran comunicador. El razonamiento astrológico estaba correcto: énfasis de planetas en la tercera Casa, cúmulo planetário en el signo de Géminis y una serie de otros factores sugestivos. Ante mi suposición de que el joven sería un excepcional periodista o comunicador, noté una evidente atmosfera de desacuerdo. El quería ser médico. Y así fue, se recibió de médico. Dentro de la medicina, actúa como un comunicador del área: tiene un programa de TV donde habla sobre profilaxis médica, escribe una columna en un diario y se convirtió en un notable profesor de medicina.

Se ve, a partir de esta experiencia, el cuidado que debemos tener: el razonamiento puede ser correcto, pero la fundamentación filosófica puede estar errada, si consideramos al hombre como un objeto del cielo, y los aspectos astrológicos como "significados unívocos".

Los "tests" propuestos por los escépticos incluyen, en la mayoria - para no decir en todos - una idea psicótica de la astrología: en la que es posible, por ejemplo, decir cuales individuos tendrán problemas cardíacos o cuales serán homosexuales o jugadores de fútbol. Infelizmente, algunos astrólogos tienen esta misma idea, de modo que crean el campo perfecto para ser prácticamente "destruidos" por los detractores de la astrología.


Respuesta a los escépticos


Gilbert Ryle (1900-1976) estableció una refutación lógica al decir que el error escéptico está en el hecho de que, si la verdad completa de las cosas nunca es alcanzada, podríamos estar siempre equivocados. Pero la falla escéptica no es esa. El escéptico pregunta como, dado que algunas veces erramos, podemos negar la posibilidad de estar equivocados en qualquier ocasión del razonamiento. La falla escéptica está en esperar de la astrologia, una ciencia humana, un retorno exacto, tal como cuando el hidrógeno inexorablemente se transforma en agua al combinarse con el oxígeno.

Vale decir que existen dos tipos de escepticismo: el metodológico, útil a la astrología, en que las afirmaciones son observadas y testeadas. Un astrólogo que cree en todo lo que lee en los libros es un mal pensador. Pero existe el escepticismo problemático que, igual que el comportamiento religioso más fervoroso, no acepta nada que no pueda proveer un retorno exacto.

Kant (1724-1804), por intermedio de su obra Crítica de la Razón Pura (1929), presenta una posible solución para dicho escepticismo problemático. Según Kant, nuestras mentes imponen una estructura de conceptos interpretativos sobre nuestras sensaciones, algo similar a lo que Robert Anton Wilson llama de "realidades-túnel". Es a partir de la interacción de nuestra capacidad de interpretar con dicha "realidad" que transformamos las cosas en experiencias propiamente dichas. Todas nuestras experiencias, consideradas como "exteriores" a nosotros, se definen como experiencias de un mundo estructurado espacialmente, y toda nuestra experiencia interior es de un mundo temporalmente estructurado. Tenemos entonces "datos espacio-temporales", y la carta astrológica es creada a partir de datos espacio-temporales: el lugar donde me encuentro, el cielo a partir de ese punto de vista, y el momento en que vine al mundo, así como sus características sociales únicas, su zeitgeist, por así decir. De este modo, según Kant, nuestras mentes imponen categorías y conceptos que hacen que la experiencia sea posible dando a ellas su carácter determinado. Y aqui está la respuesta de Kant: si el escéptico pide que justifiquemos nuestras afirmaciones de conocimento, nosotros así lo hacemos disponiendo esos hechos sobre como la experiencia es constituida. Y ni los escépticos escapan de eso, con las preguntas que hacen y con sus "formas de ver".

Un cuestionamento escéptico típico en relación a la astrología es acerca de la creencia en la existencia de una "fuerza planetaria invisible". Si no todos los astrólogos adhieren a la teoría de la "influencia", y se apoyan en la teoría de la sincronicidad, no hay desafío. Ellos quieren que probemos que la astrología se trata de una ciencia exacta, pero si nosotros mismos no la clasificamos de este modo, ¿que desafío puede haber? Y ante los astrólogos que buscan para la astrología el innecesario status de "ciencia exacta", yo mismo - astrólogo que soy – me transformo en escéptico y yo mismo los desafío: que lo prueben. Prueben que somos "objetos del cielo" y que los aspectos planetarios nos conducen a apenas un significado previsible. Prueben que es posible "adivinar" quien será médico, enfermero, juez, prostituta o psicópata. Un análisis minucioso (hecho por mi) del mapa de los más más famosos psicópatas del mundo no demostró ningún aspecto en común que "indicase" la psicopatía, ya que tal rasgo no es "natal" en el sentido de ser "inherente a los cielos", puesto que antes es el resultado de una multitud de factores. Lo que se percibió, en el caso de los mapas de psicópatas, es que el estilo de sus crímenes correspondía a sus mapas. John Wayne Gayce, el payaso asesino, tenía un cúmulo planetário en Sagitario y en Piscis – él decía que mataba a los niños para que no sufriesen en el futuro, un "argumento compasivo" para sus crimenes. Jeffrey Dahmer seducía de forma cortés a sus víctimas, siendo elegante y atrayéndolas, en conformidad con el ascendente Libra. El "crimen en sí" no estaba en la carta, apenas el estilo. Si Dahmer o Gayce no fuesen psicópatas, aplicarian el mismo estilo a otras cosas, y entonces volvemos a mi definición de astrología como un contenedor donde el alma se derrama: quien soy yo cuando resuelvo ser cualquier cosa que sea.

Según Berkeley, el escepticismo se basa en la idea de que existe solamente un mundo "material". Ahora bien, "mundo material" significa "hecho de materia", y "materia" es un término técnico que supuestamente denota una substancia detectable sensorialmente, tal como un color, una forma, una textura. Berkeley amplió el concepto de materia así entendido. El afirma lo obvio: que el mundo material solamente existe porque hay un sujeto que lo percibe. Y este "mundo material" sólo puede existir porque el sujeto le dio este nombre. ¿Y quien es este "sujeto que nombra" sino el alma? ¿Como podemos decir entonces que hasta las cosas externas a nosotros sufren una lectura objetiva? ¿Como defender la inmutabilidad de las propias leyes de la Física, si de lo que disponemos es “nuestro entender” de tales leyes, siendo que la propia Física continuamente se recicla y pasa a abordar los fenómenos de una forma en la que éstos no eran anteriormente abordados? Volvamos entonces a Kant: toda percepción de la realidad se traduce por la interacción del conjunto espacial con el conjunto temporal. Si cambiamos el conjunto temporal, tendremos otra lectura para la misma "realidad". Si cambiamos el conjunto espacial, idem.

Es muy común que se interprete a Berkeley erróneamente, suponiendo que él niega los objetos físicos. No se trata de eso, sino de considerar que:

1. Objetos físicos son colecciones de cualidades sensibles.
2. Cualidades sensibles son ideas.
3. Ideas sólo existen si son percibidas.
4. Concluimos que la "existência de objetos" consiste en ser percibidos. Y nuestra mente finita percibirá la realidad limitadamente, sin alcanzar jamás la "verdad completa".

Siendo así, ¿como podría un escéptico, cualquiera sea, determinar la "naturaleza de la realidad"?

Obviamente, muchos lectores acríticos interpretan erróneamente a Berkeley, y suponen que él dice que los objetos existen apenas en la cabeza de las personas. La mejor manera de interpretar a Berkeley es entendiendo que él habla acerca de puntos de vista. O, parafraseando Aleister Crowley: una rosa sólo es roja para nosotros, para una abeja tendrá otro color. Y, en realidad, "rojo" es el único color que la rosa no es, ya que ella absorbe todos los colores y solamente la vemos roja porque refleja ese rango del espectro.

Para el objetivo de nuestro trabajo, la cuestión es que Berkeley buscó criticar el escepticismo por medio de la eliminación del supuesto abismo entre "experiencia" y "realidad", proponiendo que experiencia y realidad son la misma cosa. De este modo, el propio psicoanálisis se basa no en la busqueda de la "realidad de la vida del sujeto", y sí en las experiencias que este sujeto tuvo – transformadas en reales para él, pero plausibles de resignificación. Y la astrología no esquiva la propuesta: no estudiamos el "cielo real", pues no hay "cielo real", una vez que qualquiera de ellos puede serlo, pero sí un cielo perspectivista, el cielo del lugar y del momento en que nos encontrábamos cuando nacimos. A partir de este razonamiento, cualquier limitación de la astrología en un saber "probado cartesianamente" la transforma en una pálida sombra de lo que ella puede llegar a ser.

Dewey sostiene que el "modelo cartesiano" hace al sujeto un recipiente meramente pasivo de experiencias, un "objeto del cielo", como alguien sentado en el cine asistiendo a la película de su vida; pero nuestra visión es de una perspectiva participante - somos actores en el mundo, y nuestra adquisición de conocimento es el resultado de nuestros hechos en el mundo.

El perspectivismo astrológico es una herramienta mucho más poderosa para abordar la realidad que lo que el propio escepticismo pretende ser, pues se basa en la idea de que "conocimento es verdad" son relativos a un punto de vista, un tiempo, un lugar, un medio ambiente cognitivo o cultural: el conocimento y la verdad, así entendidos, no serán nunca "El Conocimento" o "La Verdad". Y, de este modo, recuperamos nuestra posición de "sujetos", y nos descubrimos capaces de resignificar nuestras propias vidas – sin negar las "constelaciones" bajo las cuales nacemos, sino aprendiendo a co-crear nuestras propias experiencias; no más como "objetos del cielo", y sí como seres deseantes en un universo que no terminó de ser creado, y que aún se encuentra en plena reverberación explosiva y mágica de continua creación.


Referencias bibliográficas:


ZOJA, Luigi - "História da Arrogância" (Editora Axis Mvndi)
JUNG, Carl - "O Segredo da Flor de Ouro" (Vozes)
WILSON, Robert Anton - "O Gatilho Cósmico" (Madras)
GRAYLING, A C - "Epistemology" (tradución de parte del texto por el filósofo Paulo Ghiraldelli Jr.)
FREUD, Sigmund - "Três Ensaios Sobre a Teoria da Sexualidade" (Imago)
KANT - "Crítica da Razão Pura" (Acropolis)

Este trabajo esta dedicado a la memoria de Maria Luigia Magnavita Galeffi (1920-2005), fundadora de las facultades de Letras y Filosofia en Salvador. Ella ayudó a crear universos.


Alexey Dodsworth

Traducción del portugués por Alejandro Christian Luna



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