“Con cólera, con odio y con auténtica fiereza, miles de adolescentes
tiraban piedras contra los ocupantes israelíes, sin
retroceder ante el fuego graneado que les recibía. Era algo
más que agitación popular... Era el principio de una revuelta
popular.” 1
Así describía el corresponsal del Jerusalem Post Hirsh
Goodman el levantamiento de la juventud palestina de Cisjordania
y Gaza a mediados de diciembre de 1987.
Goodman escribía estas observaciones en vísperas de la huelga
general a que se lanzaron el 21 de diciembre todas las comunidades
palestinas bajo dominación israelí. El diario israelí
Ha‟aretz describió esa huelga como “una advertencia más
grave aún que los motines sangrientos de las dos últimas semanas”
2
“Ese día, escribía John Kifner en el New York Times, el inmenso
ejército de trabajadores árabes que sirven la mesa,
cosechan las verduras, recogen la basura, ponen ladrillos y
realizan por así decir todos los trabajos bajos de Israel, se
quedaron en casa.”3 .
La respuesta israelí al levantamiento fue brutal. El Ministro
de Defensa Isaac Rabin ordenó el uso de tanques, blindados y
ametralladoras contra una población inerme.


No hay comentarios:
Publicar un comentario