El texto está en inglés.
Siglo X en España. Abramos el libro de la Historia y retrocedamos páginas hasta situarnos en el año 915 de la era cristiana. España, aunque políticamente, se halla dividida en dos partes: la España musulmana y la España cristiana, bajo el punto espiritual, es una, porque uno es el sentir y uno es el afán de progreso y cultura en toda la Península. Rige los destinos de la primera el poderoso califa Abderramán III, que tiene su trono asentado en la ciudad de Córdoba. En el Norte, siendo los primeros tiempos de la Reconquista, cuatro gobernadores tienen repartido el territorio: León, con su Rey Ordoño II; Navarra, con Sancho Garcés I el Grande, esposo de Doña Tota, regente del rey García Sánchez I; el Condado de Barcelona, con Borrell II; y Castilla, que está en sus principios como Estado y tiene al Conde Fernán González.
https://storage.e.jimdo.com/file/9a560c5b-1677-4012-b387-03eb69ad8d60/BRAC-062-21.pdf
Todos conocemos a más de un científico español que, por diversas razones, se ha marchado de nuestro país y ha triunfado a nivel internacional. Podemos recordar a Rojas Marcos, prestigioso psiquiatra en Nueva York o a Joan Massagué, director del Programa de Biología Celular en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Sirvan estos casos como ejemplo de que la tradicional y tan repetida «fuga de cerebros» no empezó en nuestro país en tiempos recientes, sino que se remonta a épocas pasadas de nuestra historia. Si nos centramos en Sefarad y en la época medieval, podríamos mencionar varios ejemplos de científicos judíos que, por unas razones o por otras, se tuvieron que marchar de nuestro país y tuvieron éxito en los diversos campos de la ciencia en los lugares que les acogieron. El caso más conocido quizás es el de Maimónides, que nació en Córdoba, pero triunfó como médico en la corte del sultán de Egipto.
https://digital.csic.es/bitstream/10261/221396/1/saber_errante.pdf
Durante el Renacimiento, la recuperación de los principales textos de la astrología antigua,
en particular de Tolomeo, posibilitó un movimiento de reforma de la pseudociencia que
pretendía eliminar todos los elementos de origen medieval, vinculados con la astrología
árabe, algo que no se logró por las limitaciones de la doctrina tolemaica. En este trabajo
analizaremos algunas de las fuentes principales de que se nutrió la práctica astrológica durante
los siglos XV y XVI, principalmente, y de qué manera contribuyeron a modelar el arte astrológico
de entonces.
El libro «Curso de Medicina Natural en 40 Lecciones», escrito por el doctor Eduardo Alfonso y publicado por editoriales como Kier o EDAF, es un manual clásico sobre naturopatía e higiene vital
Quizá sea necesario realizar un pequeño exordio que explique el motivo
por el que estas dos disciplinas, en apariencia con poco en común, van ligadas
de esta manera. La evolución de la medicina desde «ars» medieval hasta ciencia
positiva es muy diferente de la astrología que parte como compañera y colega
en la Universidad medieval y que es hoy doctrina de poco prestigio entre los
hombres de ciencia. Sin embargo, creemos que, en efecto, se puede hablar de
medicina astrológica con plena propiedad al referirnos a la medicina medieval
de forma general. Para comprender esto de mejor modo es necesario tener en
cuenta que el mundo medieval es un mundo integrado, es decir, que en él todos
sus elementos conceptuales se interrelacionan profundamente. La aproximación
a la naturaleza, considerada como el agente reparador por excelencia, es
defendida por médicos musulmanes, judíos y cristianos.
https://estudiosmedievales.revistas.csic.es/index.php/estudiosmedievales/article/view/1130
Bajo el marbete de pronóstico, lunario, calendario, almanaque, juicio astrológico, etc., se concreta un producto editorial de extensión breve que contenía la predicción astrológica para un año concreto, además de otros tipos de textos informativos y lúdicos. Estos pronósticos tuvieron una gran difusión y una enorme aceptación que caló a todos los niveles de la sociedad. Junto con la predicción astrológica, natural y judiciaria, estos impresos transmitían conocimientos médicos vinculados con la astrología, como la predicción de enfermedades y sus tratamientos, además de pormenorizados calendarios que indicaban los momentos propicios para realizar sangrías y purgas. El objetivo del presente trabajo es profundizar en la relación entre la pronosticación astrológica y sus repercusiones en la práctica médica, y cómo ambas se integraron en un discurso literario que tenía una repercusión directa en la sociedad. Primero indagaremos en cómo la salud y la prevención de la enfermedad era un tema tratado en la esfera pública; y, segundo, analizaremos el modo de transmisión de esta información hasta finales del siglo XVII a través de los pronósticos en los formatos de pliegos sueltos y folletos. Para ello hemos seleccionado un corpus impreso conformado por cuatro pliegos sueltos de pronósticos astrológicos correspondientes a los años 1579, 1580, 1625 y 1642 y un folleto que corresponde a la edición del Gran Piscator de Sarrabal para 1699. Hemos escogido estas cinco obras porque representan de forma fidedigna la evolución del producto editorial desde el siglo XVI hasta finales del XVII, tanto en su forma y contenido como en la manera en la que se transmitía a los receptores
https://pdfs.semanticscholar.org/bf69/c773da59d6914e0781b92c56b906e8aaf3c4.pdf
La miniatura astromágica alfonsí posee el extraordinario valor de constituir el único repertorio visual de la Edad Media en el que se plasman en términos figurativos todas y cada una de las etapas del proceso mágico de elaboración de talismanes. Mientras que para su otra gran empresa ilustrativa, las Cantigas, existen pálidos elementos de comparación en la Europa del siglo XIII2, para la miniatura astromágica de Alfonso X carecemos de parangón. Las fuentes de algunas de las imágenes astrológicas alfonsíes se pueden rastrear eventualmente en algunos manuscritos árabes, como en el caso de las figuras de las constelaciones, que desde el siglo XI habían venido decorando los códices árabes del Libro de las imágenes de las constelaciones de la octava esfera de Al-Sufi3. Sin embargo, a juzgar por lo conservado, la gran mayoría de las ilustraciones del proceso mágico carecen de precedentes en el mundo islámico. ¿Por qué el rey Alfonso X se vio impulsado a transformar la cultura literaria de la magia en una cultura visual? Quizá uno de sus principales móviles, tanto en lo que se refiere a la obra astromágica como en el caso de las Cantigas, fue dar garantía de autenticidad a lo narrado. En el siglo XIII, la filosofía natural aristotélica se fue infiltrando paulatinamente en las capas letradas de la sociedad, y su fundamento se podría decir que fue una nueva confianza en lo percibido por los sentidos: como observará San Alberto Magno, todo aquello que se basa en la percepción de los sentidos tiene un fundamento más sólido que lo que no se basa en la experiencia sensorial4. Es evidente que este aprecio por la percepción sensorial no se vio acompañado siempre por la contrastación con la experiencia5. Basta para aclarar esta aparente contradicción con referirnos a cómo Alfonso X encargó revisar las tablas astronómicas de su época para hacer más precisas las predicciones astrológicas, o cómo creyó en la realidad de ciertos rituales mágicos cuyos efectos, obviamente, no eran comprobables, pero cuya visualización los hacía creíbles. A veces, la autoridad de los textos recopilados y traducidos, salpicados aquí y allá por los nombres de veneradas figuras, era suficiente para los que se mostraban ávidos de dominar un saber que les prometía un dominio sobre el prójimo más allá de los avatares políticos. Pero aunque las citas de autoridad conservaban su valor, el Rey Sabio ya no le bastaban para hacer creíble lo ajeno a la experiencia cotidiana, particularmente los milagros y la magia. En este contexto, el sentido de la vista cobró una importancia creciente: al hacer visibles las historias milagrosas y las ceremonias mágicas, el rey Alfonso las hacía verosímiles. En las Cantigas, el propio rey se muestra en ocasiones como testigo de excepción, que enseña al espectador las maravillas obradas por la Virgen. En lo concerniente a la magia astral, al plasmarla en términos figurativos el Rey Sabio contribuía a explicar cómo llevar a cabo sus rituales y dejaba testimonio visual de sus potencialidades, atribuyendo su posible ineficacia a la imperfección de las operaciones del mago/hombre sabio.
Lo cierto es que entre los siglos XII y XIII, la introducción de la nueva filosofía natural había contribuido, no sin una fuerte oposición de ciertos círculos eclesiásticos6, a mirar a la naturaleza con nuevos ojos, viendo en ella no ya sólo el espejo de la obra divina, como había sucedido en general en la Alta Edad Media, sino también tratando de descubrir las propiedades ocultas de sus elementos, esto es, ciertos secretos de la naturaleza sólo al alcance de unos pocos sabios que los utilizarían para fines lícitos. El substrato de la filosofía natural aristotélica y los escritos árabes sobre astrología habían suscitado la curiosidad por la magia astral y la habían convertido en ciertos círculos en un medio adecuado para conocer los secretos de la naturaleza. Naturalmente que no se ignoraba lo peligroso de tales conocimientos en manos de desaprensivos, por ello, como sucede en las obras de Alfonso X, es frecuente la alusión explícita al sometimiento a la omnipotencia divina, de la que provienen en última instancia los mundanos conocimientos para manipular la naturaleza proporcionados por la magia.
Este proceso de evolución de la magia, de su concepción como una actividad proscrita a la aceptación de algunas de sus modalidades, siempre que no cayeran en manos indignas de este saber, dejó sus huellas en la cultura visual de la época. En este transcurso, desde la exclusión de la magia de los saberes tradicionales a su parcial absorción por las élites intelectuales de la época, la miniatura alfonsí adquirirá un protagonismo especial.
Cuando los árabes entran en la historia de las ciencias y de las creencias,
se encuentran con una larga tradición que, en el ámbito de los astros,
remonta sus orígenes sobre todo a Mesopotamia y Egipto. Con respecto a la
región asiática, aunque el hecho astronómico que determinó su religión
astral fue la marcha (oblicua en relación con el horizonte celeste) del sol por
el centro de una franja de estrellas de 12º de ancho que dividieron en
distintos sectores o constelaciones (el Zodíaco) su astro principal era la
Luna (Sim) que constituye con Shamash (el Sol) y con Isthar (Venus) la
tríada sagrada de los pueblos del Tigris y el Éufrates (fig. 1). El paso de la
luna por los signos tuvo ya gran importancia para las predicciones
astrológicas y hay indicios de que, hacia el siglo VI a.C. los babilonios
tenían una lista de diecisiete “constelaciones que están en el camino de la
Luna”, así como un Zodíaco de dieciocho signos relacionado también con
la Luna. En cuanto a la división en veintiocho casas, que está en la base de
nuestra doctrina, estudios como los de Weinstock y Chatley las ligan a los
días propicios y adversos de los egipcios
Sometidos a lo largo de su historia a sucesivas diásporas, los judíos asimilaron diligentemente las lenguas y culturas de los países en los que se establecían, lo que les facilitó la integración en su civilización e instituciones sin renunciar a sus creencias ni a su apego por la lengua hebrea. Durante la época helenística, por ejemplo, destacaron sabios judíos que compusieron en griego obras históricas como Flavio Josefo (Yosef ben Matatías), filosóficas, como Filón de Alejandría (Philo Judaeus), o religiosas, como la traducción al griego de la Biblia hebrea conocida como Septuaginta.
Durante el Renacimiento, la recuperación de los principales textos de la astrología antigua,
en particular de Tolomeo, posibilitó un movimiento de reforma de la pseudociencia que
pretendía eliminar todos los elementos de origen medieval, vinculados con la astrología
árabe, algo que no se logró por las limitaciones de la doctrina tolemaica. En este trabajo
analizaremos algunas de las fuentes principales de que se nutrió la práctica astrológica durante
los siglos XV y XVI, principalmente, y de qué manera contribuyeron a modelar el arte astrológico
de entonces.
En torno al año 155 de nuestra era, en Alejandría, el gran científico Claudio Tolomeo, cuyos escritos sobre astronomía, música y geografía tendrían una notabilísima repercusión durante toda la Antigüedad y la Edad Media y aun después, pero de cuya vida y personalidad apenas sabemos nada, compuso su Μαθηματικὴ –o Ἀποτελεσματικὴ– σύνταξις τετράβιβλος, es decir Composición astrológica en cuatro libros, una completa introducción al arte astrológica conocida posteriormente con el título abreviado de Ἀποτελεσματική o Ἀποτελεσματικά (scil. βιβλία) o simplemente como el Tetrabiblos (Quadripartitum en su versión latina), que es el título con el que se designa la obra en la tradición bizantina al menos desde el siglo XII1. Pues bien, de las tres referencias explícitas a homosexualidad femenina que encontramos en este tratado de astrología, la primera, contenida en el último capítulo (15) del libro III, me parece sin duda la más importante y significativa –también, me atrevería a decir, entre los restantes pasajes de los que se ocupa esta serie de trabajos nuestros–, por su amplio tratamiento de la cuestión dentro de una estructura razonada y equilibrada, tal como veremos enseguida, en consonancia con el carácter general de la obra y al contrario de los manuales de astrología comunes en la Antigüedad.
https://revistas.uma.es/index.php/mhnh/es/article/view/16910/22804
Los historiadores de la ciencia españoles han calificado al Tratado de Astrología atribuido
a Enrique de Villena (1428?) como “un texto de la primera mitad del siglo XV
representativo de la decadencia de la astronomía española” y que su presunto autor “no es
un científico serio, sino un dilettante con reputación de astrólogo y nigromante”2.
Siguiendo este enfoque, heredero del que se construyó a partir del siglo XVII en la
tradición occidental cuando los principales filósofos desarrollaron el enfoque y el método
que fueron conformando la ciencia moderna, se ha considerado que el Tratado “da una
visión general del cosmos que es la que cabía esperar de un hombre culto de la época que
no fuera un profesional de la materia”
Tras elaborar el horóscopo de un niño enfermo, un astrólogo asegura a
su madre que vivirá muchos años, pero, cuando le pide sus honorarios y ésta
le dice que vuelva a cobrar al día siguiente, exclama: “¿Y qué pasa si el niño
muere esta noche y me quedo sin mi paga?”. Este chiste, transmitido en la
colección de historias jocosas conocida como Philogelos1, cuya redacción
suele situarse en torno al siglo IV d. C., nos alerta sobre el escepticismo
popular hacia las prácticas adivinatorias de los astrólogos, pero también
puede revelarnos el grado de difusión que alcanzó esa antigua creencia y
ponernos en la pista de su importancia para un conocimiento profundo de
la sociedad y la cultura de la Antigüedad grecolatina.
Análisis de los signos del zodíaco decanato a decanato, realizado bajo el crisol de la cábala por Kabaleb, este gran conocedor de las ciencias tradicionales mediterráneas: astrología, cábala y hermetismo. Estudio basado en la ley de Yod-He-Vav-He y en la aplicación práctica de la ley de la Reencarnación. Desde esta óptica, cada decanato es como una "asignatura" que, en la "escuela de la vida", es preciso aprobar para acceder a la siguiente. El recorrido por los 36 decanatos es un fantástico viaje vital, donde pueden visualizarse paisajes que habiendo pertenecido al pasado, ayudan a comprender el presente, pudiendo así influir sobre el futuro.
https://libroesoterico.com/biblioteca/Cabala/Kabala/Los%20Signos%20Y%20Sus%20Decanatos%20Kabaleb.pdf
Los Genios son dioses internos, actúan desde el interior del ser humano, activando los resortes de su personalidad. “Me quedé dormido al volante, llevaba muchas horas conduciendo y me venció el cansancio. Al abrir los ojos me encontré en el carril contrario y con un camión a pocos metros. Sentí como una mano agarraba el volante y lo giraba a la derecha. Paré en el arcén muerto de miedo y tuve la sensación que había una presencia en el coche...” (Antonio Orozco – mayo del 01). “Había perdido las llaves del coche y le pedí a mi ángel (Rochel, el de los objetos perdidos) que me ayudara a encontrarlas. Tras unos momentos de búsqueda, aparecieron detrás de un mueble. Ignoro como fueron a parar allí y tampoco sabría explicar porque fui a mirar a un sitio donde (a priori) era imposible que se me hubieran caído...” (Isabel García – octubre del 02). “Eran las siete de la mañana y estaba nadando en mi playa favorita, sin percatarme que la corriente me empujaba hacia dentro. Cuando me di cuenta, era tarde. Traté de volver a la orilla, pero me fallaron las fuerzas y empecé a hundirme. La angustia era enorme y cuando ya había perdido la esperanza de salvarme, una mano tiró de mí hacia arriba. El hombre me remolcó nadando hasta la orilla. Al recobrar el aliento me giré para reconocer a mi salvador y darle las gracias. La playa estaba desierta, ni un alma...” (Lucía Cazcarra – junio del 05).
https://tristanllop.com/wp-content/uploads/Los-Dioses-Internos.pdf
Los términos ( lat . fines) son un t ipo de dignidades planetarias, basadas en
una división de cada signo del zodiaco en cinco partes desiguales,
at ribuidas a cada uno de los cinco planetas clásicos (quitando el Sol y la
Luna) . Se t rata de la dignidad más difícil de comprender, a causa de la
aparente arbit rariedad de su dist ribución. Sin embargo en la ast rología
clásica ( llamo ast rología clásica a la ast rología que surgió en el helenismo
clásico, y que fue desarrollada por los autores árabes) , los términos
gozaban de gran est ima, hasta el punto de const ituir una de las dignidades
de mayor importancia, tanto en las técnicas de interpretación de
nat ividades, como en las “ revoluciones de los años” . Los términos, y
especialmente los términos denominados egipcios, fueron ut ilizados
unánimemente durante práct icamente dos milenios
https://www.academia.edu/4613022/Los_terminos
Los historiadores de la ciencia españoles han calificado al Tratado de Astrología atribuido
a Enrique de Villena (1428?) como “un texto de la primera mitad del siglo XV
representativo de la decadencia de la astronomía española” y que su presunto autor “no es
un científico serio, sino un dilettante con reputación de astrólogo y nigromante”2.
Siguiendo este enfoque, heredero del que se construyó a partir del siglo XVII en la
tradición occidental cuando los principales filósofos desarrollaron el enfoque y el método
que fueron conformando la ciencia moderna, se ha considerado que el Tratado “da una
visión general del cosmos que es la que cabía esperar de un hombre culto de la época que
no fuera un profesional de la materia
Se han dado definiciones, conceptos, formas de lo que es...
y de lo que no es la Masonería. Tanto, que muchos autores han
utilizado, para llegar a su definición o conocimiento, técnicas
de exclusión, la masonería no es un partido político, la masonería
no es una religión, la masonería no es un sindicato, la
masonería no es una secta, la masonería no es... Se ha tratado
de determinar lo que es el campo masónico, delimitándolo con
una especie de perímetro que lo configura apoyándose, para esta
forma de "cazarlo", en sus célebres "landmarks" (límites), la
normativa por excelencia de sus principios de configuración y
contenido, y luego todo lo que está dentro de esos límites ya
es masónico y permite sus análisis, configuración y definición.
No es un mal procedimiento
La inteligencia artificial no piensa (el cerebro tampoco) es un ensayo filosófico y político escrito en forma de diálogo entre Miguel Benasayag y Ariel Pennisi. Publicado en 2023, el libro surge en el contexto de la expansión pública de ChatGPT y del renovado debate acerca de las capacidades, los riesgos y las posibles consecuencias sociales de la inteligencia artificial.
Pido disculpas a los lectores si, después de haber escrito tantos libros sobre Satanás y los exorcismos, me atrevo una vez más a presentarles uno nuevo, aspirando a no repetir sino a completar cuanto he dicho ya. A ello me mueven el Evangelio, san Pablo y la santísima Virgen. Y doy las gracias a mi amigo, el periodista Paolo Rodari, que con paciencia y fidelidad ha compilado muy ordenadamente mis pensamientos y recuerdos y me ha ayudado a escribirlos. Antes de seguir, quisiera decir algo acerca del título escogido, “El último exorcista”. Es un título puesto a propósito para provocar. Es obvio que yo no soy el último exorcista que haya quedado en este mundo. Después de mí vendrán otros que ya están aquí, y son jóvenes. Pero somos tan pocos en el mundo que cada uno de nosotros en su batalla diaria se siente de manera inevitable como si fuera el último, el último exorcista llamado a pelear contra el gran enemigo, el príncipe de este mundo, Satanás
https://libroscatolicosgratuitos.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/09/el-ultimo-exorcista.pdf
Desde hace años, siempre que tengo ocasión consulto ese inapreciable tesoro que son los ficheros de la Academia. Hace unas semanas, al ojear las papeletas correspondientes al vocablo 'novador', o 'novator', me encontré con un dato inesperado: el término se había usado ya en el siglo xv. Hasta ese momento, yo había creído que el novador era una figura intelectual de los siglos XVII y XVIII (presente ya en el xvr), de ideas peligrosas en materia de doctrina, y que entre 1680 y 1725 había tenido una actuación brillante en un movimiento de renovación de la ciencia española. Este grupo preparó efectivamente el camino a la Ilustración y se desvaneció después, aunque en su modalidad humanística y doctrinal los novadores continuaron dando quehacer hasta principios del siglo xx. Más o menos, esta era mi composición de lugar sobre el asunto cuando una mañana me encontré ante el desconcertante hecho de que, en un texto del año 1462, ya eran mencionados los 'nobadores', y no precisamente con admiración.
https://webfrl.rae.es/brae_db_pdf/tomo_lxxviii/cclxxv/pinillos_339_347.pdf
La astrología dracónica no deja de sorprender al astrólogo practicante, cuando a través de la lectura de los vínculos entre personas e instituciones se toma conciencia de que los mismos se multiplican exponencialmente al agregar a las técnicas de sinastría tradicionales el componente de lectura dracónico, basado en la proyección de los planetas sobre el zodíaco lunar.
Me gustaría decir que escribir este libro ha sido una empresa agradable; pero no lo ha sido ni un solo momento en los dos años que me ha llevado terminarlo. Sobre todo ha sido especialmente desagradable revisar todas las cintas de vídeo del experimento de la prisión de Stanford (EPS) y leer una y otra vez los textos con sus transcripciones. El tiempo había ido borrando el recuerdo de la maldad creativa de muchos de los carceleros, del sufrimiento de muchos de los reclusos y de mi pasividad al dejar que los maltratos siguieran durante tanto tiempo, de mi maldad por inacción. También había olvidado que hace treinta años empecé la primera parte de este libro por encargo de otra editorial. Pero lo acabé dejando porque no estaba preparado para revivir aquella experiencia tan reciente. Me alegro de no haber seguido adelante obligándome a escribir, porque el momento adecuado ha sido éste. Ahora poseo más experiencia y puedo aportar una perspectiva más madura a esta tarea tan compleja. Además, las similitudes entre los maltratos de Abu Ghraib y los acontecimientos del EPS han dado más validez a nuestra experiencia de la prisión de Stanford y ayudan a explicar la dinámica psicológica que ha contribuido a crear los espantosos maltratos de esta prisión tan real.
https://ametzagaina.org/wp-content/uploads/2023/05/el-efecto-lucifer-zimbardo-philip.pdf
Un argumento busca ofrecer razones en apoyo de una conclusión. Un argumento comete una falacia cuando las razones ofrecidas no apoyan la conclusión.
https://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2014/12/doctrina37467.pdf
El texto está en inglés. https://www.researchgate.net/publication/397113209_The_exaltations_of_Greco-Roman_astrology_and_their_relation_to...