En un diálogo con la Virgen fechado en Lovaina en 1518, que tiene lugar durante un imaginario viaje de nuestro humanista valenciano Juan Luis Vives a Tierra Santa, al lugar y en la noche en que nació Cristo, nuestro teólogo, entre divertimento y apología, resume la antigua tradición de los horóscopos de Jesús. Nos regala así un canto teológico [su intención era hacerlo poético (1)] con que la Madre, para sacarlo de su ignorancia sobre la condición sobrenatural de su Hijo, sustituye planetas y signos por los dogmas cristianos de la naturaleza de Dios.

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