Todos conocemos a más de un científico español que, por diversas razones, se ha marchado de nuestro país y ha triunfado a nivel internacional. Podemos recordar a Rojas Marcos, prestigioso psiquiatra en Nueva York o a Joan Massagué, director del Programa de Biología Celular en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Sirvan estos casos como ejemplo de que la tradicional y tan repetida «fuga de cerebros» no empezó en nuestro país en tiempos recientes, sino que se remonta a épocas pasadas de nuestra historia. Si nos centramos en Sefarad y en la época medieval, podríamos mencionar varios ejemplos de científicos judíos que, por unas razones o por otras, se tuvieron que marchar de nuestro país y tuvieron éxito en los diversos campos de la ciencia en los lugares que les acogieron. El caso más conocido quizás es el de Maimónides, que nació en Córdoba, pero triunfó como médico en la corte del sultán de Egipto.
https://digital.csic.es/bitstream/10261/221396/1/saber_errante.pdf

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