El texto está en inglés.
https://archive.org/details/PingreeDS1976/page/n9/mode/2up
A día de hoy, el único trabajo específico, riguroso y relativamente amplio sobre la homosexualidad femenina en los textos astrológicos grecolatinos con el que contamos es el capítulo 4 (“Predetermined Erotic Orientations: Astrological Texts”, pp. 115-141) del libro de Barbara Brooten, Love Between Women. Early Christian responses to female homoeroticism (Chicago 1996). Tras constatar sus carencias, sin embargo, y siguiendo una sugerencia de la propia autora (p. 138, n. 98: “a systematic study of all of the extant astrological texts from antiquity would doubtless yield further sources on tribades”), nuestro artículo presenta un proyecto más ambicioso consistente en recopilar y comentar todos los pasajes de la literatura astrológica grecolatina que se refieren, de manera explícita o implícita, a la homosexualidad femenina, desde el Carmen de Doroteo de Sidón, en el siglo I d.C., hasta el poema astrológico de Juan Camatero, ya en plena época bizantina, con el objetivo de reunir todos los datos a nuestro alcance, analizar exhaustivamente los textos, discutir la bibliografía disponible y, en suma, clarificar la cuestión. En esta primera entrega, siguiendo el orden cronológico de nuestras fuentes, nos ocupamos del Carmen astrologicum de Doroteo de Sidón, del que sólo han sobrevivido un puñado de fragmentos en su forma hexamétrica original, junto a diversas glosas parciales y una problemática traducción árabe del siglo VIII. Del análisis de este material se extraen una serie de ideas clave (Venus ‘masculinizado’ puede influir en el nacimiento de mujeres con inclinaciones homosexuales; la homosexualidad femenina es algo malo, y ciertas configuraciones astrales pueden hacerlo peor o más dañino; la homosexualidad femenina es comparable a la prostitución, y quienes la practican “realizan actos de hombres”) que al parecer estaban ya establecidas en el pensamiento astrológico del siglo I y que serán repetidas o todo lo más perfiladas sin apenas alteraciones, al menos no sustanciales, por los astrólogos posteriores.
María Jesús Rubiera, en su monografía sobre la
taifa de Denia, destaca la estrecha relación entre la
formación de los estados independientes del Šarq
al-Andalus a partir del siglo xi y la preocupación de
los soberanos por la ciencia. El interés por el Saber
es una constante a lo largo de la historia del islam.
Parafraseando a Rosenthal, el término ‘ilm ‘conocimiento,
saber’, es uno de los conceptos que vertebran
el islam. No hay otro concepto, sigue Rosenthal,
que haya sido más determinante para la civilización
islámica. El periodo de las taifas no es una excepción.
Es más, es un periodo histórico especialmente
interesante para comprender que la ciencia es un elemento
estructurante imprescindible en el proceso de
fortalecimiento de un estado
En este artículo se establece que Abraham Ibn Ezrá desempeñó un papel exclusivo en la creación del término hebreo mišpatim con acepción astrológica y que asimismo cumplió un papel central en la creación del equivalente latino iudicia. Se señala también que si el término mišpatim se consolidó en las obras de Ibn Ezrá, ello se debe a que los significados de la palabra reflejaban facetas fundamentales de su concepción del mundo. También se demuestra que la creación del nuevo vocablo no es un hecho aislado sino que representa más bien un caso particular de un fenómeno general que caracteriza su obra literaria: la creación de un léxico científico hebreo, basado explícita y conscientemente en el vocabulario bíblico. Se señala asimismo que los términos mišpatim y iudicia con acepción netamente astrológica se infiltraron en el hebreo y en el latín medieval gracias a la difusión de la obra literaria de Abraham Ibn Ezrá.
Mientras los Estatutos de la Universidad de Salamanca de 1538 promovían desde la cátedra de matemáticas / astrología el estudio de la astronomía judiciaria, dedicada a conocer el destino y predecir los sucesos futuros, se estaba recrudeciendo la lucha contra ella desde la iglesia católica.
Precisamente en Salamanca se editaron por entonces algunas obras singulares contra la astrología judiciaria, como “Reprovación de las supersticiones y hechicerias” (1538) de Pedro Ciruelo, o “Reprobacion de la astrologia judiciaria o diuinatoria sacada del toscano en lengua castellana” (1546) de Juan de Junta, nombre castellanizado del impresor italiano Giovanni Giunta, que había instalado su taller de impresión en Salamanca en 1531.
https://alumni.usal.es/la-condena-la-astrologia-judiciaria-separacion-la-astronomia/
El almanaque constituye uno de los objetos tipográficos más
ampliamente difundidos durante la Edad Moderna en Europa,
solo superado por la literatura religiosa (Lüsebrink, 2000,
47). En el setecientos, sus niveles de producción aumentan, al
tiempo que los contenidos ofertados se diversifican. En consecuencia,
aparecen múltiples modelos que amplían la base
astronómico-astrológica que hasta ese momento había constituido
la osatura del pronóstico en sus formas más simples:
calendarios murales y lunarios, así como almanaques de tipo
“básico”, compuestos por el discurso general del año, las secciones
breves fijas1 y los cuartos de Luna (Durán López, 2015,
15-29).
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8705668
El objetivo del presente trabajo es indagar en el origen de los almanaques
universales del Gran Piscator de Sarrabal de Milán impresos en
España, y para ello se compararán ediciones del siglo XVII de este almanaque
con el original italiano Almanacco Universale del Pescatore di Chiaravalle,
impreso en Milán.
Este artículo aborda un aspecto del conflicto entre astrología y censura inquisitorial, que se dio a partir del último tercio del siglo XVI hasta el siglo XVIII: se centra en el caso de los pronósticos y de los repertorios de los tiempos que fueron censurados por la Inquisición española en el siglo XVII. Esta producción editorial en lengua vulgar de amplia difusión estuvo en el punto de mira del Santo Oficio por sus frecuentes incursiones en el campo de la prohibida astrología judiciaria. En este artículo, se examinan los pasajes que fueron objeto de expurgo o de recelo inquisitorial y se investigan los motivos por los que fueron censurados, a la luz de los expedientes de calificación y censura. El presente estudio aspira a caracterizar la actitud de la Inquisición española frente a una literatura astrológica de amplio consumo y a dilucidar lo que estaba en juego en el control de su nutrida producción editorial.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7183872
Siglo X en España. Abramos el libro de la Historia y retrocedamos páginas hasta situarnos en el año 915 de la era cristiana. España, aunque políticamente, se halla dividida en dos partes: la España musulmana y la España cristiana, bajo el punto espiritual, es una, porque uno es el sentir y uno es el afán de progreso y cultura en toda la Península. Rige los destinos de la primera el poderoso califa Abderramán III, que tiene su trono asentado en la ciudad de Córdoba. En el Norte, siendo los primeros tiempos de la Reconquista, cuatro gobernadores tienen repartido el territorio: León, con su Rey Ordoño II; Navarra, con Sancho Garcés I el Grande, esposo de Doña Tota, regente del rey García Sánchez I; el Condado de Barcelona, con Borrell II; y Castilla, que está en sus principios como Estado y tiene al Conde Fernán González.
https://storage.e.jimdo.com/file/9a560c5b-1677-4012-b387-03eb69ad8d60/BRAC-062-21.pdf
Todos conocemos a más de un científico español que, por diversas razones, se ha marchado de nuestro país y ha triunfado a nivel internacional. Podemos recordar a Rojas Marcos, prestigioso psiquiatra en Nueva York o a Joan Massagué, director del Programa de Biología Celular en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Sirvan estos casos como ejemplo de que la tradicional y tan repetida «fuga de cerebros» no empezó en nuestro país en tiempos recientes, sino que se remonta a épocas pasadas de nuestra historia. Si nos centramos en Sefarad y en la época medieval, podríamos mencionar varios ejemplos de científicos judíos que, por unas razones o por otras, se tuvieron que marchar de nuestro país y tuvieron éxito en los diversos campos de la ciencia en los lugares que les acogieron. El caso más conocido quizás es el de Maimónides, que nació en Córdoba, pero triunfó como médico en la corte del sultán de Egipto.
https://digital.csic.es/bitstream/10261/221396/1/saber_errante.pdf
Durante el Renacimiento, la recuperación de los principales textos de la astrología antigua,
en particular de Tolomeo, posibilitó un movimiento de reforma de la pseudociencia que
pretendía eliminar todos los elementos de origen medieval, vinculados con la astrología
árabe, algo que no se logró por las limitaciones de la doctrina tolemaica. En este trabajo
analizaremos algunas de las fuentes principales de que se nutrió la práctica astrológica durante
los siglos XV y XVI, principalmente, y de qué manera contribuyeron a modelar el arte astrológico
de entonces.
El libro «Curso de Medicina Natural en 40 Lecciones», escrito por el doctor Eduardo Alfonso y publicado por editoriales como Kier o EDAF, es un manual clásico sobre naturopatía e higiene vital
Quizá sea necesario realizar un pequeño exordio que explique el motivo
por el que estas dos disciplinas, en apariencia con poco en común, van ligadas
de esta manera. La evolución de la medicina desde «ars» medieval hasta ciencia
positiva es muy diferente de la astrología que parte como compañera y colega
en la Universidad medieval y que es hoy doctrina de poco prestigio entre los
hombres de ciencia. Sin embargo, creemos que, en efecto, se puede hablar de
medicina astrológica con plena propiedad al referirnos a la medicina medieval
de forma general. Para comprender esto de mejor modo es necesario tener en
cuenta que el mundo medieval es un mundo integrado, es decir, que en él todos
sus elementos conceptuales se interrelacionan profundamente. La aproximación
a la naturaleza, considerada como el agente reparador por excelencia, es
defendida por médicos musulmanes, judíos y cristianos.
https://estudiosmedievales.revistas.csic.es/index.php/estudiosmedievales/article/view/1130
Bajo el marbete de pronóstico, lunario, calendario, almanaque, juicio astrológico, etc., se concreta un producto editorial de extensión breve que contenía la predicción astrológica para un año concreto, además de otros tipos de textos informativos y lúdicos. Estos pronósticos tuvieron una gran difusión y una enorme aceptación que caló a todos los niveles de la sociedad. Junto con la predicción astrológica, natural y judiciaria, estos impresos transmitían conocimientos médicos vinculados con la astrología, como la predicción de enfermedades y sus tratamientos, además de pormenorizados calendarios que indicaban los momentos propicios para realizar sangrías y purgas. El objetivo del presente trabajo es profundizar en la relación entre la pronosticación astrológica y sus repercusiones en la práctica médica, y cómo ambas se integraron en un discurso literario que tenía una repercusión directa en la sociedad. Primero indagaremos en cómo la salud y la prevención de la enfermedad era un tema tratado en la esfera pública; y, segundo, analizaremos el modo de transmisión de esta información hasta finales del siglo XVII a través de los pronósticos en los formatos de pliegos sueltos y folletos. Para ello hemos seleccionado un corpus impreso conformado por cuatro pliegos sueltos de pronósticos astrológicos correspondientes a los años 1579, 1580, 1625 y 1642 y un folleto que corresponde a la edición del Gran Piscator de Sarrabal para 1699. Hemos escogido estas cinco obras porque representan de forma fidedigna la evolución del producto editorial desde el siglo XVI hasta finales del XVII, tanto en su forma y contenido como en la manera en la que se transmitía a los receptores
https://pdfs.semanticscholar.org/bf69/c773da59d6914e0781b92c56b906e8aaf3c4.pdf
La miniatura astromágica alfonsí posee el extraordinario valor de constituir el único repertorio visual de la Edad Media en el que se plasman en términos figurativos todas y cada una de las etapas del proceso mágico de elaboración de talismanes. Mientras que para su otra gran empresa ilustrativa, las Cantigas, existen pálidos elementos de comparación en la Europa del siglo XIII2, para la miniatura astromágica de Alfonso X carecemos de parangón. Las fuentes de algunas de las imágenes astrológicas alfonsíes se pueden rastrear eventualmente en algunos manuscritos árabes, como en el caso de las figuras de las constelaciones, que desde el siglo XI habían venido decorando los códices árabes del Libro de las imágenes de las constelaciones de la octava esfera de Al-Sufi3. Sin embargo, a juzgar por lo conservado, la gran mayoría de las ilustraciones del proceso mágico carecen de precedentes en el mundo islámico. ¿Por qué el rey Alfonso X se vio impulsado a transformar la cultura literaria de la magia en una cultura visual? Quizá uno de sus principales móviles, tanto en lo que se refiere a la obra astromágica como en el caso de las Cantigas, fue dar garantía de autenticidad a lo narrado. En el siglo XIII, la filosofía natural aristotélica se fue infiltrando paulatinamente en las capas letradas de la sociedad, y su fundamento se podría decir que fue una nueva confianza en lo percibido por los sentidos: como observará San Alberto Magno, todo aquello que se basa en la percepción de los sentidos tiene un fundamento más sólido que lo que no se basa en la experiencia sensorial4. Es evidente que este aprecio por la percepción sensorial no se vio acompañado siempre por la contrastación con la experiencia5. Basta para aclarar esta aparente contradicción con referirnos a cómo Alfonso X encargó revisar las tablas astronómicas de su época para hacer más precisas las predicciones astrológicas, o cómo creyó en la realidad de ciertos rituales mágicos cuyos efectos, obviamente, no eran comprobables, pero cuya visualización los hacía creíbles. A veces, la autoridad de los textos recopilados y traducidos, salpicados aquí y allá por los nombres de veneradas figuras, era suficiente para los que se mostraban ávidos de dominar un saber que les prometía un dominio sobre el prójimo más allá de los avatares políticos. Pero aunque las citas de autoridad conservaban su valor, el Rey Sabio ya no le bastaban para hacer creíble lo ajeno a la experiencia cotidiana, particularmente los milagros y la magia. En este contexto, el sentido de la vista cobró una importancia creciente: al hacer visibles las historias milagrosas y las ceremonias mágicas, el rey Alfonso las hacía verosímiles. En las Cantigas, el propio rey se muestra en ocasiones como testigo de excepción, que enseña al espectador las maravillas obradas por la Virgen. En lo concerniente a la magia astral, al plasmarla en términos figurativos el Rey Sabio contribuía a explicar cómo llevar a cabo sus rituales y dejaba testimonio visual de sus potencialidades, atribuyendo su posible ineficacia a la imperfección de las operaciones del mago/hombre sabio.
Lo cierto es que entre los siglos XII y XIII, la introducción de la nueva filosofía natural había contribuido, no sin una fuerte oposición de ciertos círculos eclesiásticos6, a mirar a la naturaleza con nuevos ojos, viendo en ella no ya sólo el espejo de la obra divina, como había sucedido en general en la Alta Edad Media, sino también tratando de descubrir las propiedades ocultas de sus elementos, esto es, ciertos secretos de la naturaleza sólo al alcance de unos pocos sabios que los utilizarían para fines lícitos. El substrato de la filosofía natural aristotélica y los escritos árabes sobre astrología habían suscitado la curiosidad por la magia astral y la habían convertido en ciertos círculos en un medio adecuado para conocer los secretos de la naturaleza. Naturalmente que no se ignoraba lo peligroso de tales conocimientos en manos de desaprensivos, por ello, como sucede en las obras de Alfonso X, es frecuente la alusión explícita al sometimiento a la omnipotencia divina, de la que provienen en última instancia los mundanos conocimientos para manipular la naturaleza proporcionados por la magia.
Este proceso de evolución de la magia, de su concepción como una actividad proscrita a la aceptación de algunas de sus modalidades, siempre que no cayeran en manos indignas de este saber, dejó sus huellas en la cultura visual de la época. En este transcurso, desde la exclusión de la magia de los saberes tradicionales a su parcial absorción por las élites intelectuales de la época, la miniatura alfonsí adquirirá un protagonismo especial.
Cuando los árabes entran en la historia de las ciencias y de las creencias,
se encuentran con una larga tradición que, en el ámbito de los astros,
remonta sus orígenes sobre todo a Mesopotamia y Egipto. Con respecto a la
región asiática, aunque el hecho astronómico que determinó su religión
astral fue la marcha (oblicua en relación con el horizonte celeste) del sol por
el centro de una franja de estrellas de 12º de ancho que dividieron en
distintos sectores o constelaciones (el Zodíaco) su astro principal era la
Luna (Sim) que constituye con Shamash (el Sol) y con Isthar (Venus) la
tríada sagrada de los pueblos del Tigris y el Éufrates (fig. 1). El paso de la
luna por los signos tuvo ya gran importancia para las predicciones
astrológicas y hay indicios de que, hacia el siglo VI a.C. los babilonios
tenían una lista de diecisiete “constelaciones que están en el camino de la
Luna”, así como un Zodíaco de dieciocho signos relacionado también con
la Luna. En cuanto a la división en veintiocho casas, que está en la base de
nuestra doctrina, estudios como los de Weinstock y Chatley las ligan a los
días propicios y adversos de los egipcios
Sometidos a lo largo de su historia a sucesivas diásporas, los judíos asimilaron diligentemente las lenguas y culturas de los países en los que se establecían, lo que les facilitó la integración en su civilización e instituciones sin renunciar a sus creencias ni a su apego por la lengua hebrea. Durante la época helenística, por ejemplo, destacaron sabios judíos que compusieron en griego obras históricas como Flavio Josefo (Yosef ben Matatías), filosóficas, como Filón de Alejandría (Philo Judaeus), o religiosas, como la traducción al griego de la Biblia hebrea conocida como Septuaginta.
Nuevo vídeo en mi canal de Youtube.