martes, 16 de junio de 2020

A veces me dan ganas de tirar la toalla.










Trabajar profesionalmente con la Astrología me produce muchas satisfacciones, pero también muchas desilusiones.

Cuando entro en grupos de Astrología de fachabook y leo las preguntas que se formulan, y también algunas respuestas que da la gente.

El nivel de banalidad es nauseabundo.

Para mi, la Astrología, y su conocimiento, es el máximo exponente de lo que se puede aprender para acercarnos, solo acercarnos, a la Sabiduría

Pero la veo constantemente por los suelos, ultrajada y rota.

Es en estos momentos, pocos en realidad, en que echaría todo por la borda.

Llevo 37 años de mi vida en esto, y la Astrología me ha regalado muchas certezas, aunque también me esconde muchos secretos, todavía.

Con el tiempo, ella me va desvelando sus caminos, pero no me lo pone fácil, supongo que esto va en síntonia con mi conocimiento de la realidad.

Con el tiempo, y con suerte, uno aprende si hace bien las cosas, e intenta dar la mejor versión de si mismo.

En definitiva, mi camino al lado y en pos de este conocimiento, impregnado, no obstante, de luces y de sombras, me dan la certeza de que he encontrado mi lugar en el Mundo.

Eso me llena de felicidad, pero muchas veces también de tristeza.



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