La experiencia maravillosa de la vida del ser humano es eterna y sigue su marcha de modo inexorable en los ámbitos físico y espiritual alternados, así como se alternan el día y la noche. Las alegrías que disfruta, los sufrimientos que padece y, en general, todas las pruebas de la vida material hacen parte de su respectivo proceso de evolución, y su objetivo es progresar en los aspectos moral y espiritual, los más importantes de su vida, hasta despojarse de todas las imperfecciones, impurezas e influencias de la materia y gozar de la vida eterna. En el propósito de su perfeccionamiento es posible que enfrente una experiencia cercana a la muerte (ECM), un estado clínico en el cual el riesgo de muerte es inminente. En este libro presentamos una breve secuencia del enfoque de las ECM desde el ámbito de la materia, de los procesos fisiológicos que son objeto de las ciencias de la salud, entre ellas las neurociencias. Después exponemos el enfoque desde el ámbito de la mente, pero en vez de poner todo en la psiquis, según el concepto griego de “alma”, lo elevamos al Espíritu inmortal, y consideramos que este enfoque de las ECM aporta al desarrollo integral de la humanidad el conocimiento universal de que la consciencia como tal existe siempre separada del cuerpo físico, pues las ECM son encuentros espirituales en los diferentes mundos existentes en el universo infinito, son compromisos elegidos por el Espíritu en su proceso de crecimiento moral y espiritual. Es decir, cuando la persona se encuentra en estado de coma, o diagnosticada con muerte clínica, está en una condición propicia para vivir experiencias cercanas a la muerte. Por ende, en ese estado el alma (Espíritu encarnado) de la persona sale del cuerpo físico desde la glándula pineal del cerebro por el denominado cordón plateado, que es un vórtice de energía cuántica mediante el cual puede moverse entre los planos físico y espiritual.


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